Partiendo del  llamado a los ecuatorianos para que nos reencontremos entre el nuevo gobierno y la sociedad civil, asumió la Presidencia de la República Guillermo Lasso Mendoza el 24 de mayo último. Ahora que han transcurrido más de 100 días del ejercicio de la Primera Magistratura, corresponde efectuar un pequeño balance de lo que ha ocurrido en este lapso.

El logro de haber vacunado a más de nueve millones de ecuatorianos contra la covid-19 en los tres primeros meses de  su gobierno,  conforme lo ofreció en campaña electoral y el empeño puesto en esa meta,  es indudablemente el logro más  visible al momento del gobierno del presidente Lasso, es importante resaltar que para este fin ejercitó una diplomacia directa personal, con la ayuda y asesoría de la Cancillería ecuatoriana, conversó con los gobierno de Rusia, China, Estados Unidos y la Unión Europea  y consiguió los millones de dosis necesarias para vacunar a más de nueve millones de ecuatorianos, paso esencial para ponerse a hablar de reactivación económica y de cómo la va a implementar. Se suma a este logro sanitario el acuerdo público-privado de las empresas, empresarios y sus trabajadores, la intervención de alcaldes, juntas parroquiales y prefecturas en esta positiva cruzada.

El Primer Mandatario dio un mensaje de cambio, inclusive en lo formal, pues inició varios refacciones en la Casa Presidencial  de Carondelet con fondos personales, sin que le cueste un solo centavo al país; comenzando por el despacho presidencial, como novedad ya no existe la ‘obligación’ de poner la fotografía del Presidente de la República en la cabecera del despacho, así como era habitual en todas las oficinas públicas. Anunció cambios en su gabinete ministerial y en el  gabinete ampliado al completar sus 100 días, y obviamente, al  momento de emitir esta mi opinión ya se ha cumplido este proceso de oxigenación gubernamental muy prematuro. La salida de la ingeniera Mae Montaño de la Cartera de Inclusión Económica y Social (MIES), el cambio del representante del Ejecutivo en el IESS, ingeniero Jorge Madera Castillo, y de la Ministra de Agricultura son los más visibles. En el primer caso, se acusa a la exministra del MIES de ejercer una política muy personal y fuera de los presupuestos y políticas emanadas desde el gobierno nacional, en beneficio de un movimiento político partidista liderado por la señora Montaño. En el segundo caso, la salida del ingeniero Jorge Madera Castillo no se explica sino desde sus propias declaraciones, la vigencia de grandes mafias incrustadas en los procesos de adquisición de bienes y servicios en la seguridad social administrada por el IESS, especialmente en los hospitales Maldonado Carbo de Guayaquil y Andrade Marín de Quito. La salida del Gobernador del Guayas, Vicente Taiano y su reemplazo con el expresidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, entendemos obedece a la necesidad de implementar políticas acordadas entre el gobierno y las cámaras que respaldaron y respaldan al gobierno del presidente Lasso. Se ha anunciado que hasta fin de año saldrán otros ministros,  entre los que se señala a  las Carteras de Defensa Nacional y Relaciones Exteriores, sin que esto haya sido confirmado. Aún no podemos opinar sobre propuestas de nuevas leyes o de reformas ofrecidas en salud, educación, economía, laboral, social y de seguridad social. Salvo el caso de la propuesta de nueva Ley de Educación Superior entregada personalmente en la Asamblea Nacional, las otras anunciadas -se dice- serán entregadas en los próximos días o semanas 

Para el presidente Lasso no existe -lamentablemente- una base política que sustente el accionar de  su gestión, su bloque parlamentario es exiguo, consiguientemente se ve obligado a buscar en otras tiendas políticas el cimiento sobre el cual pueda construir esa gran edificación propuesta en campaña electoral  y por la cual el pueblo ecuatoriano revirtió un triunfo de primera vuelta del correísmo en un histórico  gran triunfo de segunda vuelta a  favor de Guillermo Lasso Mendoza  y su propuesta de cambio. En estos primeros 100 días debemos señalar que el Ecuador necesita dejar de improvisar, así como que sus pocos recursos sean administrados con pulcritud, diligencia y eficacia, pues el escenario y las circunstancias en el ámbito económico, financiero, social y de salud así lo exigen.