Aunque algunas personas se empeñen en negar una realidad que diariamente vive la mayoría de la población, la inseguridad en Latacunga es un tema que merece ser analizado y atendido urgentemente.

Volvemos a la situación de hace algunos años, cuando se iniciaba la construcción de la cárcel, el presidente de la década perdida, señalaba que esa cárcel iba a traer progreso y desarrollo a nuestra ciudad, a la provincia y a la región central, y lo decía con convicción y seguridad.

Han pasado los años y nos damos cuanta –porque vivimos diariamente- que la inseguridad se ha instalado cómodamente en Latacunga, que la situación se agrava permanentemente, que los esfuerzos que se han hecho no son suficientes.

Si en la referida cárcel -la de la década perdida- están internadas cinco mil persona que han transgredido la Ley, si llegan a visitarles dos personas, quiere decir que llegan 10 personas a nuestra ciudad.

De esas personas un buen porcentaje no han de ser de ese ambiente sórdido de los malos pasos y la delincuencia, mientras que otros son de se bajo mundo de la delincuencia; entonces tenemos “una grata” visita.

Esos visitantes no se han de ir con las manos vacías, aunque sea han de buscar “sacar” para el bus, para el pasaje; entonces comenten todo tipo de delitos, menores y mayores; esa es la realidad que algunos empecinados, no quieren ver.
En Latacunga, todos los días se conoce de algún acto delictivo, de algún ataque, de algún asalto, de algún estruchante y demás; lamentablemente la mayoría de esos delitos no son denunciados.

Y no son denunciados por temor a represalias, por temor a que vuelvan con más saña los delincuentes. Entonces la situación es preocupante y de esto saben los las autoridades, las fuerzas del orden, saben los ejecutivos y sabe la población.

Lo que no sabemos es cómo enfrentar al delito y a los delincuentes, esa es la gran herencia que nos dejó la cárcel que según el mandatario de la –década perdida- nos traía progreso y desarrollo.

Nos hace falta, lo dicen muchos ciudadanos, una mejor organización de la población, no hace falta mejorar la organización barrial y tomar conciencia de lo que estamos viviendo y que con el paso del tiempo se puede agudizar.

Hay que saber que si no nos organizamos mejor, estamos dando ventaja a los antisociales, a quienes buscan de lo ajeno, a quienes tienen muchas experiencia en lo que hacen y como desaparecer inmediatamente.

Mientras tanto la angustia y el temor de la población va en aumento. La inseguridad ha cambiado inclusive la forma de comportarse de quienes vivimos en esta tierra bendita. Seamos más solidarios, más unidos y más comprometidos con la realidad.(O)

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