Hoy es un día especial, muy especial; es un día para recordarlo todos los días, para hacer de un día como hoy el de todos los días de nuestras vidas para decir lo que sentimos, lo que hemos recibido, lo que recibimos y seguiremos recibiendo.

Es un día especial, pues este domingo es el Día de la Madre, ser único que el Todopoderoso nos puso en la Tierra para demostrar que este universo tiene un ser único; un ser que ha dado las más grandes muestras de la entrega, el sacrificio, el dolor, los problemas, los sinsabores, para darnos amor, que es lo que más tiene.

Hoy es el Día de la Madre; es el día de un ser superior que lejos de todas sus debilidades se hace fuerte antes sus hijos para darles amor, calor y defenderlos; ese ser que con humildad, con grandeza, con inmensidad de alma derrama amor a los demás, de forma especial a sus hijos, que son la razón de su vida y a quienes se entrega en cuerpo y alma.

En realidad esta celebración del Día de la Madre tiene sus orígenes en algunos pueblos de España, se conoce que el pueblo  español quería rendir homenaje  a la Reina madre María Cristina con motivo de su cumpleaños.

La reina -en medio de tanto júbilo- respondió agradecida que sería más significativo homenajear a todas las madres españolas. La idea se prendió en todos los corazones instituyéndose el Día de la Madre, que en la actualidad se celebra en buena parte de nuestro planeta, con justicia y  admiración.

A más de este hecho de la reina María Cristina, se asegura que la gestora de este día de las madres fue una mujer delicada y sencilla, Ana Jarvis, del Estado de Virginia, en los Estados Unidos, celebración que se prendió en los corazones y las almas nobles para reconocer por siempre a este ser magnánimo.

En todas partes se ha dicho tanto en honor de la Madre, que nunca puede agotarse tema tan delicado y profundo. Innúmeros cantos y florilegios pronunciamos, no están por demás las palabras cuando se trata de algo sublime.

La madre penetra en nuestros corazones llena de ternura y bondad. Verla a nuestro lado es revisar una vida y sentirla grávida de proporción y armonía. Llena de los más nobles sentimientos para transmitirlos a sus seres más queridos, como son sus hijos.

La Madre está hecha para ayudar y comprender a su hijo. Busca la tranquilidad y el bienestar. Quiere que sus hijos sean útiles y felices. Pronto acude a auxiliarlos en sus percances. Está dispuesta al sacrificio. La Madre es la más perfecta de las criaturas.

Su mansedumbre se identifica con la benevolencia del aire; su fuerza con el torrente que fertiliza hasta las rocas. En las peores angustias es la centinela que vigila nuestro mundo observando la marcha de los sentimientos e impide que tengan asiento en la proclividad y en las acciones precipitadas y perniciosas.

Hoy celebramos el Día de la Madre y debemos hacerlo con todo el sentimiento de agradecimiento, con las más profundas emociones, con la alegría de tener nuestra Madre y con la seguridad que desde el cielo nos está cuidando y guiando.

En este día especial el saludo emocionado, profundo, lleno de amor nacido desde el alma y el corazón a nuestra Madre y a todas las madres del mundo, que junto a sus hijos y a sus familias sientan que el Todopoderoso nos puso a la Madre en este mundo para que sea ejemplo de lo que es y debe ser el género humano.(O)

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