Llegué henchido de ilusiones y salí grande en experiencias, cambié la materia por una idea, y la idea se espiritualizó tanto, que empecé a moldearla pensando que era mía ¡despierta no es un sueño! En verdad no era un sueño, era elevado compromiso, con el saldo a favor de mi Patria, con cargo a la cuenta de mi vida.
Allá por el 85 escollos y esfuerzos nos dieron la bienvenida, sentí una fuerza contagiante de los buenos inquilinos: Inés, Flor(+), Martha Cecilia, Aída, María Eugenia, Antonio (+), Luis (+), Susana, Yolanda, Piedad, Irene, Amparito, Eugenia: profesores. Martha, Fabiola, Lucho: administrativos y servicio eran los sinceros dueños; nadie dudaba de entregar la encomienda, ni abandonarla en el camino; ya era tarde, todos habíamos cambiado a la materia por la idea. Percibí confianza cuando llegué, la devolví con creces, sin medir los riesgos valió la pena, no había penas; todo era febril, pero había descanso; alquimia: mezclar la vida con alegría para obtener la paz.
Si quieres paredes, fácil las tendrás, si quieres ideas dentro de esas paredes, hay que trabajar, si tienes buenas ideas, las paredes pronto te ofrecerán, la idea fernandina empezó a germinar, sin casa pero con dignidad, con ímpetu y unidad.
La casa nueva nos estaba esperando, la idea había crecido, pequeña y grandiosa; pequeña porque como a un niño la cuidamos y grandiosa porque la hicimos; si, la hicimos; la alianza era fuerte, a veces el timonel flaqueaba, pero la alianza era fuerte y a él le impulsaba; Oh¡ más jardineros, un solo requisito, lealtad a la idea: razonaban. Las semillas frescas, se las escogía, ya no se buscaban. Paciencia y afecto en todos nuestros actos no faltaba, receta exquisita que enriquecía el alma y nunca fallaba.
Educación, formación, deporte, cultura, y arte: se construía la identidad, de lo que hoy se proclama, que nació un Colegio que altivo lleva el nombre de un preclaro filántropo y perfección del hombre.
Comercialización, Secretariado Bilingüe, Turismo, Archivología, los Polivalentes y Gastronomía; el Plantel ofrecía. Vinieron más retos: un periódico, manuales, códigos, laboratorios todos metían mano y mente; dialogábamos, un coliseo, las calificaciones por INTERNET, fue el primer colegio nacional en el País en llegar al padre migrante que conozca en la lejanía el aprovechamiento de sus hij@s. La cosecha llegaba; y llegó, impregnada en la sonrisa de las caritas de quienes, ya no eran semillas, eran las flores y felices los jardineros, algunas flores se hicieron jardineras: Gladys, Eva, Rocío, Zoila y Lorena, fueron a especializarse para servir hasta ahora a su jardín. En sus fiestas patronales
¡Salud Luis Fernando Ruiz! (O)

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