Para una buena parte de los ecuatorianos los tiempos están cambiando, existe ahora en el Ecuador un mejor ambiente y llegan vientos de paz, tranquilidad, respeto y especialmente hay posibilidades de mayores espacios de  libertad.

Uno de los factores que se destacan en estos últimos días es la actitud positiva de diálogo que ha señalado en reiteradas oportunidades el presidente de la República, Lenín Moreno; quien ha explicado lo que significa el diálogo para el mandatario.

Señalaba el primer mandatario que para que exista diálogo debe haber libertad, y tiene mucha razón, el diálogo debe ser abierto, sin condicionamientos, sin exigencias previas, debe ser amplio. Franco y frontal.

Ayer en Guayaquil se  realizó un gran evento  sobre unidad y diálogo, el Primer Mandatario se reunió con alcaldes de varias ciudades, prefectos de varias provincias, representantes de varios organismos, con la finalidad de  escuchar sus dudas y propuestas.

Esta apertura al diálogo en el Ecuador es una realidad, parece que atrás quedaron los días de enfrentamiento, de escuchar una sola versión, de escuchar a quien jamás se equivocó y nos señalaba todos los días que todos estamos equivocados, menos él y sus cercanos.

Y lógicamente este diálogo -que ha sido comentado positivamente por una amplia mayoría de ecuatorianos- deberá considerar, en determinado momento, la situación de los medios de comunicación y de la Ley de Comunicación tan criticada nacional e  internacionalmente.

Si fuese del caso esa Ley debería ser eliminada; debería ser desaparecida; sin embargo no hay esa posibilidad a mediano plazo, lo que se está planteando son reformas, son algunos cambios para mejorar el nivel comunicacional y de diálogo.

No es posible que en un país de América Latina exista una Ley  de Comunicación que crea organismos de control, que son los encargados de acusar, de seguir el proceso, de sancionar y de hacer cumplir esa sanción.

Todo hacen ellos, acusan y sancionan; no hay espacios para la deliberación, para la presentación de pruebas, no hay espacios para discutir, pues es el Estado contra los demás y en esas circunstancias ya sabemos quien sale ganando.

Entonces, en el positivo marco del diálogo propuesto y llevado a la práctica por el señor presidente, se espera también que nuevos vientos  de libertad lleguen a nuestro país y vuelva a ser un Estado que respeta la opinión ajena.

Habrá personas que no estarán de acuerdo con esta nueva forma de gobernar, es verdad; pero estamos seguros de que una gran mayoría está de acuerdo con que cada vez sean más positivos los espacios de libertad de expresión; sin llegar, claro está, a los excesos.

Diálogo y libertad van de la mano. El diálogo está en marcha, los mecanismos para enrumbar a la opinión hacia la libertad están por llegar y eso es bueno para marcar positivos espacios de gobernar para las grandes mayorías.(O)

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