Es imposible no sentir rabia, al saber que una vez más los derechos de la clase médica tratan de ser vulnerados y cobardemente por la parte más débil, los estudiantes en formación.
Señores internos rotativos, solo nosotros los médicos podemos entender el sacrificio diario de estudiar, no comer, no dormir, no estar junto a nuestros seres queridos por cumplir nuestras obligaciones que las realizamos, colocando ese corazón lleno de amor como escudo para soportar el sufrimiento y la impotencia de no poder actuar en un sistema de salud colapsado por el sin número de acontecimiento que vienen heredados de muchos años atrás.
Sus maestros sentimos la obligación de respaldar su lucha, justa ante todo razonamiento lógico, la clase política estuvo acostumbrada a desmantelar la unidad médica y hoy el disparo va directamente para ustedes, con alegría observo y escucho que las autoridades universitarias han desplegado ese apoyo necesario a su causa, espero no acepten negociación, la salud no negocia o acaso un paciente en cirugía, en emergencia, en terapia intensiva, en una hemorragia obstétrica debería su futuro depender de un pacto, no requiere de acción y actuación inmediata; precisamente eso representa la situación actual o respondemos de forma contundente con argumentos lógicos o estamos destinados a agachar nuestra cabeza y seguir sufriendo el abuso de los gobiernos de tuno.
El interno rotativo: Trabaja horarios de mas de 24 horas continuas, recibe aulas teóricas, es evaluado; muchos de ustedes que están leyendo este artículo alguna vez estuvieron en contacto, con esos jóvenes estudiantes de ultimo año que cada 30 minutos se acercaban a tomar sus signos después de una cirugía durante hora tras hora, que alertaron el momento de una complicación; usted madre de familia muchos de ellos estuvieron durante toda su labor de parto con su mano en su barriguita sintiendo a su bebé y conversando con una gran sonrisa en su rostro ocultando quien sabe cuántas tristezas, pero tratando de hacerle más tolerable su dolor.
Nos dirán, pero es su obligación, claro que es nuestra obligación y la hacemos con un alma llena de fe por la humanidad, por los principios y valores que respaldan los actos de bien. Pero eso no justifica que debamos callar nuestra voz de médicos hoy, internos hace muchos años atrás y ser cómplices de un abuso.
Hoy les hablo como colega, como su profesor y como ser humano, quien se siente ofendido por este nuevo atropello a la clase médica.
Luchen con altura y respeto como lo hacemos los médicos.(O)