ABERRACIÓN

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La palabra aberración -según la Real Academia Española de la Lengua- “…puede hacer alusión a un error muy grave asociado a la capacidad de entendimiento; al accionar depravado o perverso, que dista de lo que está considerado como algo lícito; al desvío del tipo normal que, en determinadas situaciones, experimenta un carácter morfológico o fisiológico…”.
De aberración cosecho lo pronunciado por el presidente ‘Lenin el bueno’, cuando se refiere “a la reelección indefinida, que es inmoral en política, aberrante el querer perpetuarse en el poder”; asentaría al engaño de permanencia que prorrumpe en los deseos apremiantes para encontrarse en el poder, y una vez encumbrado acomoda leyes con el fin de preferir la reelección indefinida, tomando el control dominante aplica a discreción y voluntad con sus propios camaradas o grupos. La consigna, por haber sido elegido dentro de una democracia directa, utiliza la elección como arma ideológica en el terreno político procurando a manera de finalidad someter a los adversarios; imponer el miedo es su letra y la tramoya de macho la eleva a las tarimas, rompiendo periódicos en presencia de sus dóciles seguidores para dar rúbrica de que solo él es el supremo que puede y ordena tiránicamente, colocando su huella de aplicar a las necesidades nacionales los postulados de la ideología del Siglo XXI de tipo absolutista que concentra para sí draconianamente los poderes estatales (hasta meter la mano en la Justicia).
Error muy grave califica ‘Lenin el bueno’ el perpetuarse en el poder, alevoso, grosero y hasta ridículo por decir lo menos querer perennizarse en el Trono para acumular la gloria apoyado por las hordas de simpatizantes que le hacen el juego con la consumación de la improbidad; por eso es que de la noche a la mañana estos pediculares (piojos) se han vuelto socialistas o comunistas, que le cantan al Che y tras balaustradas trasquilan al erario nacional con la mano derecha.
En vitrina aparecen los responsables del latrocinio a la nación, desde Odebrecht pasando por los contratos chinos, los fondos del IESS y terminando con las hidroeléctricas, que en su oportunidad de dignatarios públicos (vicepresidente, ministros, gerentes) hacían bien su papel de fingidos con el membrete de virtuosos tratando de que no se descubra la forma y la cantidad de dinero que se llevaron por medio de permutas y un sistema de contratación corrupto. ¡Pruebas, pruebas!, piden al canto, hacen alusión al derecho a la defensa, sin darse cuenta de que nunca tuvieron tal derecho los policías del 30-S, los que denunciaron las coimas, los que conformaron comisiones y dejaron ver contratos amarrados con el hermano, los que le sacaron el dedo y le impartieron yucazos, a los que les sentenció desde la tribuna, a las gordas horrorosas, pues a todos odió con malignidad.
Ahora, al que está delatando la forma como abrían los candados con la ganzúa (atraco ruta de corrupción), a ‘Lenin el bueno’, le tildan de traidor, de anarquista, que quiere destruir esa ‘tontería de revolución’, y el Maquiavelo sagazmente agarra su estilete desde Bélgica, y con ese puñal de hoja muy fina y delgada asienta rasgando la carne de la malicia -que el Presidente está delicado de salud-, y en el caso previsto tiene que ser sustituido por el que está en la cárcel. ¡Qué hijue! ¡Qué ojizaino!, soltando mongolfieras (globos al aire), tratando de embrollar que Moreno es un gerontócrata (gobierno de viejo y enfermo), y a la vista de los ecuatorianos se repite la escena de Abel y Caín, personajes bíblicos que simbolizan el bien y el mal.
Los fundamentalistas seguidores han aprobado nuevas leyes, las que pide el tumulto y esas minorías; sin asco regulan estatutos para aplicar formas de concebir la familia y la educación de los hijos, permitiendo con esto que se calienten las calles de debate sobre género; y dejaron de advertir el abuso sexual de los niños en el interior de las escuelas, ahora, quiere reformar el COIP, si el Asambleísta como Ministro de Educación pudo asegurar el buen vivir de los infantes vulnerados, sin haber puesto tanta pasión en las escuelas -Del Milenio- cuestionadas por su costo y utilidad.
También es depravación provocar demencia fingida para disimuladamente decir que no han visto nada ilegal en estos diez años de latrocinio; aberración es haber puesto presos nuestros pensamientos haciendo trizas los valores y virtudes de la sociedad, pues estos canallas disfrazados de políticos mercaderes han feriado la Patria, “… los principios democráticos, los intereses del pueblo, los derechos del ciudadano, la moralidad administrativa. (….) No se avergüenzan de escalar el poder a horcajadas sobre la ignominia” (José Ingenieros).

Hasta la próxima parada, donde me deje el Tren Bala.(O)

NOTA: Ante el sensible fallecimiento del Ing. Rodrigo Campaña Medina, presento mis sentimientos de pesar a su apreciada y distinguida familia. Paz en su tumba.

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