Dos acontecimientos inmarcesibles se celebran en nuestra Patria, particularmente en nuestra provincia de Cotopaxi. El primero que tiene relación memorable con la Independencia ecuatoriana, cuyas raíces y proyecciones históricas se hallan vigentes en el espíritu y en la conciencia de todos
los ciudadanos porque ella significa libertad, considerada como cimiento de devenir material y moral mediante el cual los pueblos forjan favorable mente su destino. El segundo, se remonta al 24 de mayo de 1.842, fecha en la que se establece orgullosa y patrióticamente el Colegio Nacional Vicente León, que ha contribuido y contribuye a la grandeza espiritual de tantas generaciones y hombres eminentes, gracias a la visión singular y al legado económico que el Dr. Vicente León ofreciera su tierra natal.
Si la libertad es facultad inmensa que amplía los caminos de otras facultades para asegurar el crecimiento del progreso, la luz de la educación alumbra esos caminos a fin de humanizar el progreso y resolver los diferentes problemas que la vida social presenta.
Por estas consideraciones, meditemos con profundidad e insistencia en la historia de estos acontecimientos; y al compás de las preocupaciones actuales, orientemos el espíritu ecuatoriano y el de nuestra ciudad, hacia mejores aspiraciones e ideales, con esa misma voluntad, fuerza y convicción que pusieron los héroes del 24 de mayo de 1.822 y nuestro epónimo hombre y filántropo Vicente León.
No puede menos que causarnos una sagrada complacencia, enaltecer el día de la Patria en el Bicentenario de su Independencia y el nuevo Aniversario de nuestro centenario Vicente León, hoy denominado unidad educativa, vertiendo reiteradamente en dichos acontecimientos amor, fe y certidumbre para ir superando la tarea que demanda la Patria y la educación, en procura de realizaciones que hoy más que nunca necesita el futuro de nuestro pueblo ecuatoriano y el de nuestra juventud estudiosa. (O)