En los albores de la aviación comercial, Ecuador tuvo la necesidad de acudir a compañías extranjeras para atender los requerimientos de transporte aéreo de pasajeros, carga y correo. De ahí que el gobierno nacional de la época, firmó con Estados Unidos de América, el 8 de enero de 1947, un Acuerdo de transporte aéreo comercial Internacional que ampare la operación que ya realizaba la línea aérea PANAGRA.  Su texto respondía básicamente al modelo de acuerdo recomendado por la conferencia de Chicago que concluyó el 7 de diciembre de 1944, con la firma del Convenio sobre Aviación Civil Internacional.

PANAGRA incluyó en su red de rutas internacionales -que contemplaban la Zona del Canal (Panamá), Colombia y Perú-, vuelos de cabotaje por un buen tiempo, hasta que éstos fueron desplazados por la aparición de compañías nacionales como Ecuatoriana de Aviación y AREA. Los destinos internos acordados en el bilateral fueron: Quito, Guayaquil, Riobamba, Manta, Salinas, Cuenca y Loja.

Con la finalidad de morigerar los derechos anteriores y adecuar el régimen de utilización de las frecuencias de vuelo, la autoridad aeronáutica mantuvo reuniones con el entonces CAB (Civil Aeronautics Board) de los Estados Unidos de América, firmándose el 31 de diciembre de 1975, el Acuerdo Complementario al suscrito en 1947. Por éste, se define el régimen de las operaciones de Ecuatoriana de Aviación -recientemente estatizada- y de Braniff International Airways, asegurando de ésta manera el intercambio de los derechos aerocomerciales, bajo el principio de reciprocidad “real y efectiva”.

El 26 de septiembre de 1986, luego de agotadas las respectivas negociaciones entre la autoridad aeronáutica del Ecuador y el Departamento de Transportes (DOT) de los Estados Unidos de América, se conviene en un nuevo Acuerdo, en consideración a que existía la necesidad de ampliar las oportunidades comerciales para las líneas aéreas. Se consagra la múltiple designación de líneas aéreas y el Anexo se autoriza más destinos y frecuencias hacia/desde los EE.UU. y se añaden derechos de tráfico en función de terceros países.

Posteriormente, el 21 de julio de 2010, se suscribe un Protocolo para modificar el Anexo al bilateral de 1986, con el propósito de aumentar considerablemente el régimen de capacidad de los servicios (número de frecuencias); se incorporan más ciudades en los EE.UU. y derechos hacia destinos en otros países. Por fin, se amplían los servicios de carga y se facilitan alianzas comerciales. Este instrumento fue un gran avance para conseguir la liberalización del transporte aéreo entre los dos países.

Con el último acuerdo de transporte aéreo, firmado el 16 de noviembre de 2022, los gobiernos del Ecuador y de los Estados Unidos de América, finalmente se acogen al modelo de “cielos abiertos”, concluyendo una larga trayectoria de reuniones y negociaciones para regular el desenvolvimiento de los servicios aéreos. El país da un paso muy importante en esta materia, que penosamente -por razones políticas o ideológicas-, los distintos gobiernos evitaron hacerlo con la debida oportunidad. Otros países, con mejor visión, tomaron esta medida en el momento oportuno con resultados satisfactorios.

Este instrumento permite el libre acceso, sin limitación de capacidad y frecuencias, a todo el territorio de EE.UU. ya sea en forma directa o a través de acuerdos comerciales, como de códigos compartidos. Se libera igualmente los servicios de carga. Con la flexibilidad en la utilización de aeronaves bajo contratos de arrendamiento, en las modalidades aceptadas en la industria, las líneas aéreas participantes tendrán las suficientes herramientas para ofrecer mejores y oportunos servicios.

Como corolario, hay que destacar que el excesivo proteccionismo gubernamental y la intervención del estado como propietaria, hizo que las líneas aéreas de bandera de la región desaparezcan, entre otras:  VARIG de Brasil, VIASA de Venezuela, Ecuatoriana de Aviación de Ecuador, AEROPERU, de Perú. Penosamente, no supieron adecuarse a la tendencia de desregulación del transporte aéreo que suponía mayor competencia en el mercado y requería de grandes inversiones extranjeras en las líneas aéreas, que muchos países impidieron por mucho tiempo, al aplicar a raja tabla el principio de la “propiedad sustancial y control efectivo”, que implica mayoría de capital nacional y control de administradores locales.

Se espera que este nuevo acuerdo contribuya al desarrollo del turismo, asegure tarifas accesibles, el aumento de frecuencias y ojalá ingreso de nuevas aerolíneas en beneficio del usuario e interés público. (O)