No está por demás mencionar que los árboles son excelentes filtros para los contaminantes urbanos, ayudan a mitigar el cambio climático e influyen en la salud mental y física de las personas.
No me mal interpreten, estoy de acuerdo que el municipio tome medidas que cautelen la seguridad de los ciudadanos para evitar lamentables accidentes, como aquel que sucedió en San Francisco meses atrás. Sin embargo, a mi criterio, ha optado por la decisión más rápida, fácil y violenta contra el medio ambiente, sin antes haber considerado otras alternativas viables y menos agresivas que garantizaran la vida de aquel árbol y al mismo tiempo la seguridad.
Grandes ciudades en el mundo, han planificado sus obras arquitectónicas de una manera armoniosa con la naturaleza, ejemplo de ello es la fotografía que adjunto a este artículo. Me he visto en la necesidad de incluir una imagen para sustentar y comprobar que sí existen otras alternativas; como es el caso del gobierno local de Madrid a través de su área de medio ambiente y movilidad en el parque del Retiro. Una acción que no sólo permitió que aquel árbol viva, sino también se convierta en uno de los atractivos del parque.
Volviendo a nuestra ciudad, según el informe emitido por el Ministerio del Ambiente se autorizó al municipio la tala de 40 árboles en la ciudad. Mi pregunta es si en última instancia, la tala resulta algo inevitable. ¿Cuántos árboles ha sembrado el municipio para justificar la ausencia del que se taló y de los otros 39? Dicen que por cada árbol talado se deberían sembrar 10. Hagamos entonces la cuenta. ¿Acaso existe algún proyecto de reforestación que compense el daño causado con la tala?
La generación de alternativas que no agredan al medio ambiente evidentemente significa más trabajo, inversión de recursos y una buena dosis de conciencia ambiental e ingenio. Desgraciadamente vivimos en una ciudad donde nuestras autoridades carecen de estas cualidades. Mientras en otros lugares en el mundo los municipios deciden y actúan con el afán de incrementar el verde urbano, en Latacunga se eliminan los árboles y nos dejan con lúgubres estructuras de cemento, un tráfico vehicular insoportable y muchos baches.
Sin duda ha sido un tema controversial y ha generado distintas reacciones a favor y en contra. En el caso de quienes nos oponemos a este atentado contra el medio ambiente, también es necesario reconocer que más allá de la crítica debemos tomar conciencia como ciudadanos. Ojalá con la misma determinación y energía también seamos capaces de reciclar, evitar el desperdicio de agua, desistir de usar bolsas plásticas y tomar otras tantas medidas a favor del medio ambiente.
Seguimos esperando que lleguen tiempos mejores para nuestra ciudad, hasta mientras tenemos que dar el ejemplo.(O)

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