Que paradójico resulta que mis primeras palabras en Diario La Gaceta sean “al fin se acabó”, pero es la verdad, la campaña electoral más extraña de la que tengo memoria hoy llega a su fin y este domingo los ecuatorianos decidimos quién regirá los destinos de nuestro futuro por los próximos 4 años (ojalá).

Ha sido una campaña diferente sin duda, por primera vez los candidatos tuvieron que utilizar mascarilla, no veíamos sus rostros completos, las grandes concentraciones fueron cediendo espacio a las reuniones reducidas y los cierres de campaña empezaron a ser “virtuales” donde ya no se “toca” al candidato sino que solo se lo mira, se lo comparte en redes y después se lo defiende, diga lo que diga.

Eso último es lo que más me preocupó y desagradó de esta campaña ¿saben por qué? Porque esta elección efectivamente fue distinta, pero no solo por la pandemia, sino –sobretodo- por la violencia política que se vivió, unos acusando a otros, fulanos burlándose de zutanos y menganos negando a perencejos, no recuerdo en mis 32 años (casi 29 de ellos en política) una elección con tantos insultos, gritos, peleas, descalificativos, chistes amargos y pocas, muy pocas, propuestas.

Sé que la política es una actividad de pasiones, que el ser humano (no importa en qué lugar del mundo esté) vota más con su corazón que con su razón y estoy consciente además que América Latina adora crear caudillos, líderes intocables y después regocijarse en sus caídas, es un poco lo que somos, es seguramente a lo que nos hemos acostumbrado, pero ¿es lo que merecemos?

Estoy seguro que su respuesta a esa pregunta fue no, porque no merecemos a políticos gritándose o ridiculizándose mutuamente, merecemos líderes que conduzcan ciudades, provincias y a la nación entera por un cauce definido, sin improvisación y con “conocimiento de causa”.

El domingo se acaba este suplicio y volveremos a ser amigos, compañeros, parientes, conocidos o vecinos ¿valió la pena descabezarnos por candidatos que ni nos conocen? Todos los insultos que lanzamos contra nuestros rivales electorales ¿dejarán de existir después del 11? Los ataques por no respaldar a una opción en Primera Vuelta ¿de la nada se olvidan? Si es así ¿para qué los dijimos? El inicio de la violencia política está en nuestros políticos, pero su continuación y avivamiento en nosotros.

Con esto último quiero hacerles una invitación para estos días de reflexión política, el domingo 11 vayamos a votar, por quien queramos, sin que nos den decidiendo, eso sí, cuidándonos, con mascarilla, alcohol y un esfero propio de ser posible, respetando las filas asignadas y haciéndolo rápido para evitar aglomeraciones y contagios, pero por encima de todo, que estos días nos sirvan para volver a ser cordiales, para reconciliarnos y para dejar a un lado aquello que nos hizo tan mal en la campaña, recuperemos a los amigos, volvamos a saludar a los parientes, escribamos a los vecinos, un mejor país está en nuestras manos, no solo con nuestro voto, sino con nuestra propia paz. A elegir al mejor el domingo y a volver a ser los amigos que siempre fuimos.

PD: No puedo terminar este primer artículo sin agradecer a Rafael Emilio Sandoval Egas y al equipo de “La Gaceta”, por la invitación a escribir todos los jueves para el principal Diario de nuestra provincia, el desafío es grande, la vara altísima, los colegas editorialistas brillantes y el compromiso con la verdad aún más fuerte. Estas serán mis opiniones siempre, me hago responsable íntegramente por ellas y como dicen en un programa de opinión “si tienen que aplaudirme, apláudanme a mi; si tienen que apedrearme, apedréenme a mi también”.(O)