A mediados del año 2019 Cotopaxi lideró la lista de provincias con más alto consumo de alcohol.

El consumo de licor se radicalizó hasta el punto de ser la causa principal de atención en el Área de Salud Mental del Distrito de Salud Latacunga.

En agosto del 2019 los niveles de consumo de licor en Cotopaxi se elevaron hasta convertir a la provincia en la “líder” de todo el país. En el Área de Salud Mental del Distrito de Salud de Latacunga los problemas asociados con el consumo de esta droga lícita fueron los más atendidos en el año anterior.

Eliana López, responsable del Área de Salud, dio a conocer que los índices de violencia, física, psicológica y sexual estaban asociadas al consumo de alcohol. Uno de esos casos era de Vladimir Barahona quien fue recuperado de la indigencia.

López contó que para este año las proyecciones serán enfocadas en la prevención, intentar que los adolescentes y jóvenes conozcan la realidad de destrucción que ocasionan los vicios.

De acuerdo a Tatiana Loma, responsable de Seguridad Ciudadana de la Gobernación de Cotopaxi a través de un estudio detectaron que el consumo de licor se disparaba los domingos en la tarde, cuando concluyen los partidos de fútbol amateur que se realizan en los barrios y comunidades de todas las parroquias, especialmente de las rurales.

Para ello trabajaron en coordinación con la Policía Nacional para ofrecer charlas enfocadas a tomar conciencia sobre el daño que causa en la vida del individuo el consumo de estas sustancias que al ser lícitas se las puede conseguir con mucha facilidad.

Consecuencias

Josué Herrera, psicólogo clínico indicó que el consumo de licor trae graves consecuencias en la salud y el entorno familiar, laboral.

Explicó que el excesivo consumo de alcohol causa: hígado graso (esteatosis hepática), cirrosis hepática o inflamación del hígado (hepatitis alcohólica). Dado que el hígado de las mujeres metaboliza más lentamente el alcohol, sufre más daño que los hombres.

Provoca sobre todo daño al cerebro, cada borrachera destruye millones de células cerebrales y, en menor medida, también la ingesta, aunque sea moderada pero continua. Esto puede derivar en problemas de memoria, concentración y la capacidad de discernimiento. Posteriormente las consecuencias pueden ir desde un deterioro cognitivo leve hasta la demencia.

Como consecuencia a largo plazo del alto consumo de alcohol o alcoholismo pueden aparecer efectos negativos en la estructura de la personalidad. Los enfermos de alcoholismo son a menudo agresivos, irritables y depresivos.

El alcoholismo (adicción del alcohol) no es sólo un problema para la persona afectada, sino también para los miembros de la familia, amigos y otras personas del entorno.

“Aunque no sean alcohólicos, suelen sufrir los efectos del alcoholismo más que los adictos mismos, especialmente al comienzo. Se preocupan mucho sobre la salud de los afectados y luchan con las cargas adicionales que la familia tiene que soportar, incluyendo, por ejemplo, dificultades financieras como resultado de la adicción al alcohol”, aseguró Herrera.  

Explicó que las personas en esta situación suelen utilizar mucha energía para ocultar el alcoholismo al mundo exterior, poniendo las propias necesidades en segundo plano. Además, pueden sufrir diferentes síntomas, como insomnio, nerviosismo, depresión o trastornos gástricos y, en el peor de los casos, incluso llegar a producirse alcoholismo. Igualmente, puede ocurrir que el afectado se retire del mundo exterior, por la vergüenza de que alguien pueda descubrir el problema de su pareja o familiar. (I)