El país atraviesa el peor momento de la pandemia. Esta ha tomado impulso nuevamente a nivel mundial con la cepa ÓMICRON que supera la capacidad de contagio de sus antecesoras, siendo afortunadamente menos letal. Resalta la preferencia de contagio a niños, adolescentes y jóvenes. La consecuencia directa es el congestionamiento de centros de salud en busca de atención por esta causa y por muchas otras que se han acumulado en dos años de pandemia. Por ende, la falta de atención a pacientes con otras dolencias, causa perjuicio indirecto.

Los contagios se han elevado de manera alarmante en casi todas las provincias del país. Las pruebas Covid son escasas debido a la gran demanda. Los contagiados deben guardar reposo en su domicilio por falta de camas hospitalarias. Las autoridades tienen limitaciones para imponer confinamiento a la población, que se niega a aceptar la necesidad de reforzar las medidas de bioseguridad, aspirando a retornar a la normalidad y reactivar la economía, cuyos perjuicios pesan sobre sus espaldas.

Las mejores estimaciones sugieren que es probable que estemos llegando al pico de contagios masivos, luego de lo cual se puede esperar una abrupta caída, seguramente debido a la falta de personas libres de virus para ser infectadas, e inclusive la probable desaparición de esta cepa, sin perjuicio de la posible aparición de nuevas. Los científicos estudian el desarrollo de esta pandemia, para corregir las estrategias. Solamente el monitoreo de los casos que aparecen, permitirá tener información cierta sobre su comportamiento.

Resumiendo, podría ser que hayamos tocado fondo. Debemos confinarnos en estos días críticos para evitar contagio, que puede ser muy peligrosos para personas que tiene bajas defensas o comorbilidades. Si bien una persona joven podría superar la enfermedad, pero al contagiar a una persona con defensas bajas podría causar graves trastornos, inclusive exponerle al peligro de muerte. El esfuerzo para evitar el contagio debe justificarse por proteger a otras personas vulnerables. Paralelamente, debemos reforzar la campaña de vacunación para lograr vacunar con la dosis de refuerzo (tercera dosis) a quienes completaron las dos primeras, y cubrir la población infantil a partir de 5 años de edad, adolescentes y jóvenes, con lo cual podemos alcanzar el objetivo de superar el 85% de toda la población mayor a 5 años. Es lo mejor que por el momento podemos hacer.

El sector privado ha comprometido su apoyo decidido al Ministerio de Salud para abrir cuatro centros de vacunación en Latacunga en las empresas Cedal, Provefrut, Novacero y Aglomerados Cotopaxi, que abrirán sus puertas entre el 17 y 22 de enero para inmunizar a 20.000 habitantes que fueron atendidos en las primeras dosis, incluyendo sus colaboradores, otras industrias, comercios, familiares, proveedores y comunidad cercana.

Por su parte, el Ministerio de Salud ha habilitado el Coliseo Mayor con el apoyo del Patronato Municipal de Latacunga y alrededor de 15 centros adicionales en la provincia. Con lo cual, la provincia de Cotopaxi estará posicionada en las de mejores condiciones de lucha contra la pandemia del siglo. Es oportuno mencionar que se están presentando muchos casos de gripe estacional, que se confunden por los síntomas con el Covid. La vacuna para esta gripe está disponible en los centros de salud para personas mayores de 60 años y menores de cinco años, siendo recomendable que se vacunen.

Mientras pasa este enemigo por nuestra vecindad, podemos fortalecer nuestro espíritu con motivo del nuevo año, formulando propósitos para construir nuestro futuro, convencidos que este será el resultado de nuestras decisiones. Hagamos la hoja de ruta para el post pandemia, con la esperanza de retomar el control de nuestras vidas.

¡CUIDÉMONOS! (O)