Todos los años aparecen nuevos métodos para mantener y mejorar la salud de las personas, se descubren y perfeccionan procedimientos e intervenciones que se orientan a controlar y erradicar las enfermedades que más afectan a la población; pero las conductas autodestructivas del hombre se han constituido en un problema de salud pública que requiere de la atención de cuantiosas cifras de dinero.
Así mismo, en el campo tecnológico se diseñan una diversidad de aparatos cada vez más sofisticados, los que en medida se encuentran al alcance de todas las personas. El mercado internacional busca de forma constante mejoras en la comunicación, el entretenimiento, facilitando con sus productos las tareas cotidianas; lamentablemente estas acciones están ligadas directamente a la competencia de empresas y su aplicación en la esfera de producción; endosando así el pleno consumismo y la explotación laboral por el contrato de la mano de obra barata.
Las leyes por su parte tratan en lo posible, frenar la conducta humana; garantizar los derechos individuales ycolectivos, promover el respeto, armonía y tolerancia de unos hacia otros, con normas que se ajusten a la realidad de los territorios, pero nunca es suficiente, ya que la pobreza, la inseguridad y los factores psicosociales entre otros, son caldo de cultivo para la criminalidad.
Y así podríamos enunciar y definir las diversas acciones que buscando ser positivas promoviendo “el perfeccionamiento de las procesos e interrelaciones humanas” se vuelven negativas porque al parecer, todos se han olvidado de algo de mucha más profundidad e importancia ¡la construcción del ser!
El ser humano desde que nace va tomando poco a poco conciencia de lo que le rodea, va adquiriendo experiencias propias y autoconocimientos de otros individuos, instrucción directa o indirecta que va formando su personalidad la misma que, claramente y en lo posterior definirá su conducta social.
En un inicio estamos ante la presencia de un ser “inacabado” trascedente se vuelve entonces que factores familiares, escolares y sociales siempre sean los más óptimos en su desarrollo.
Basta recordar que la educación se enfocaba en “la enseñanza de valores”, dónde materias como la ética, sociología, cívica, filosofía, formaban parte del pensum de estudios, las mismas que eran impartidas desde la escuela hasta el colegio. Muchos de los lectores de relativa juventud, talvez hoy en día no conocerán las definiciones básicas de estas ciencias sociales, del pensamiento y del hombre aquí mencionadas; simplemente al no ser parte de su formación, pasan desapercibidas, siendo esto un problema a la hora de tomar o enfrentar decisiones.
En las universidades existía dentro de las mallas curriculares la cátedra de Deontología, como la ciencia que estudia los deberes que se aplican en la profesión, hoy en día ha desaparecido, haciéndose común por ejemplo la competencia profesional desleal.
Los estudiantes se educan bajo la concepción de que si no lo haces “serás pobre”, como que poseer un título profesional es un peldaño para la riqueza, o fuente para la adquisición de un vehículo, una casa o hacer fortuna; son aspiraciones legítimas, claro está… “dentro del mundo en que vivimos.”
Pero en realidad es la sociedad y las políticas de los sistemas imperantes las que nos obligan a seguir conductas erróneas, equívocas, no estoy diciendo que no sea importante el estudiar y titularse, o hacer dinero con nuestro trabajo; de hecho, el derecho al trabajo es una fuente de realización personal y con él podemos defendernos mejor y más que nada subsistir.
Los ya graduados me comprenderán, ellos saben que no existen oportunidades de trabajo y que para un puesto de “asistente administrativo” se presentan un centenar de carpetas, de todas las profesiones; si por un acaso se llega a ganar un concurso por algún descuido de los mañosos; ya posesionado en el cargo, la persona debe destinar de su sueldo “voluntariamente” el 10% como contribución para el partido de turno. Algo que resulta increíble.
La educación como palabra ha perdido toda concepción y significado, se ha convertido en un negocio, se exigen cursar maestrías y doctorados con programas de graduación a precios inalcanzables, se requieren requisitos impensables para determinados cargos y puestos, pero para ser Presidente, Asambleísta o autoridad de elección popular de nuestra patria, no se precisa como requisito, el haber estudiado; ¡qué cosas tan contradictorias! quizá esta sea una de las razones por las que cada vez exista más adeptos a la política…
Es tan difícil dejar a un lado los apegos que mientras las acciones se encuentren condicionadas por intereses, o se muevan por estos, muy difícilmente habrá cambios sociales significativos.(O)

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