Mientras el otro día se veía en una manifestación de trabajadores, unas poquísimas personas que cerraron la avenida 5 de Junio y la Panamericana, en contraste con una noticia de esta semana, de que en Quito se necesitaba 300 obreros y acudieron a las entrevistas más de 5000 interesados, gente absolutamente desesperada que no le importaba el puesto, pero de alguna manera buscan llevar el pan a sus hogares, pues en muchos casos decían que no tenían trabajo, desde hace dos y tres años.
Sin duda que las diferencias son elocuentes, el tema laboral en el país necesita un giro de 180 grados, el desempleo carcome al Ecuador, simplemente ya no hay quien consuma y mueva la economía.
Sin duda que la legislación laboral debe cambiar de inmediato, no hay interesados en invertir en este país, da hasta pena ver la marcha de los pocos trabajadores que quedan, exigiendo cosas que en la actualidad no van acorde a la dura situación que está atravesando la nación.
Se necesita trabajo, se necesita inversión, se necesita libertad para poder escoger el trabajo para el que uno se ha cualificado; pero sin las ataduras actuales, que evidentemente alejan al empleador, que no se atreve a contratar a nadie, porque le da miedo ir a la cárcel, si no alcanza a cumplir con las exigentes condiciones laborales vigentes.(O)