Los últimos 50 años, en muchas partes del mundo el sistema alimentario se ha industrializado ampliamente, impulsado por las gigantescas corporaciones alimentarias y agroquímicas, para explotar al máximo la tierra y forzar los ciclos naturales; el petróleo es fundamental para este proceso, pero si queremos un modelo más sostenible, el sistema alimentario mundial tiene que dar un vuelco total. Hay que avanzar hacia métodos de producción agroecológicos que apenas utilicen insumos externos y poner fin a la comida basura altamente procesada y devoradora de energía.

Si pensamos sin profundizar demasiado, vemos que con maquinaria movida por petróleo y construida a base de petróleo se deforestan las selvas para establecer monocultivos y trabajar posteriormente esa tierra. Muchos agrotóxicos y fertilizantes inorgánicos son también derivados del petróleo y los mismos alimentos envasados con petróleo transformado en plástico se exportan por aire, mar y tierra, en medios de transporte que dependen absolutamente de combustibles derivados del petróleo. En el caso del campesinado que produce para el consumo doméstico o para la venta en los mercados locales, la agricultura en gran medida sigue dependiendo solo de la energía sostenible e infinita del sol y desde luego, de la energía procedente de su trabajo.

Es importante destacar la tremenda cantidad de energía utilizada en el proceso industrial de elaboración y envasado de alimentos. Aquí es donde las grandes corporaciones alimentarias obtienen la mayor parte de sus beneficios, vendiéndonos paquetes de alimentos altamente procesados que no solo requieren enormes cantidades de energía para su producción o de plásticos derivados del petróleo para su envasado, sino que también dan lugar a enormes cantidades de residuos difíciles de reciclar.

Uno de los datos más llamativos es que el 70% de la energía utilizada en el sistema alimentario mundial se utiliza después de que los productos alimenticios salieron de la finca, tanto para el procesamiento como para el transporte que podría distribuirse mediante camiones eléctricos y así rebajar el uso de combustibles fósiles, quizá en este caso para una distribución interna del país; pero sería anecdótico, ya que la alimentación globalizada es en realidad un ir y venir de importaciones y exportaciones de alimentos en contenedores, por barco o avión, que requieren enormes cantidades de petróleo.

Qué se puede hacer al respecto; la agroindustria y las corporaciones alimentarias deben dirigir sus esfuerzos por producir maquinaria más eficiente en sus plantas de producción, empezar a utilizar vehículos y herramientas eléctricas y avanzar hacia las energías renovables.

El empleo de maquinaria es solo una parte menor del uso de energía en el sistema alimentario industrial. El verdadero problema radica en la energía necesaria para trasladar masivamente sus productos por todo el mundo y para salir de la crisis climática actual, podemos orientar a la electricidad limpia y pasar a la producción y el consumo local.