En un artículo anterior, al tratar sobre el sedentarismo se hizo referencia acerca de la responsabilidad individual y de autoridades frente a uno de los pilares que sostienen a la salud. En esta ocasión me referiré a otro pilar que es la alimentación.
Tradicionalmente las diferentes ramas de la ciencia de la Medicina y con el debido sustento han insistido en los componentes de una buena alimentación. Se habla de los porcentajes que la deben conformar, distribuidos entre hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. Se ha indicado cuáles son las fuentes principales de estos componentes y quienes las tienen en mayor cantidad. De acuerdo a la edad, así como a la actividad se ha manifestado la diferente proporción de estos componentes con el propósito de brindar a nuestro cuerpo los elementos necesarios para su conformación, así como para su mantenimiento.
Pero surge la inquietud ¿alimentación es igual que nutrición? Definitivamente no. La alimentación es el acto de ingerir y probablemente en forma indiscriminada toda clase de elementos que la costumbre y la industria nos dice que son buenos con tal de dar placer a nuestro sentido del gusto, el mismo que cada vez se ha ido degradando y aceptando por tanto toda clase de tóxicos para nuestro organismo. Nutrición en cambio es el acto de saber escoger los alimentos más beneficiosos para nuestra salud.
“Somos lo que comemos” (Feuerbach) es el pensamiento que nos invita a reflexionar la calidad de los alimentos que consumimos diariamente y cuál es el beneficio o perjuicio para nuestra salud. Una dieta sana debe estar basada en alimentos frescos y naturales, esto implica que debe ser basada en frutas, cereales y vegetales. Una dieta vegetariana puede prevenir ciertas enfermedades, mejorar la salud e incluso restaurar la salud.
Varios estudios han demostrado científicamente que después del tabaco y el alcohol, el consumo de carne es la mayor causa de mortalidad en Europa Occidental, los Estados Unidos, Australia y otras regiones influyentes en el mundo. El consumo de carne está relacionada con enfermedades como arterioesclerosis, enfermedades del corazón, cáncer de colon, recto, mama y útero.
El cuerpo humano es incapaz de mantenerse con excesiva cantidades de grasa animal y colesterol. Cuando una persona ingiere más colesterol de lo que el cuerpo necesita (lo que sucede con una dieta basada en carne), el exceso de colesterol se convierte en un problema porque se acumula en las paredes interiores de las arterias, estrechando el fluir de la sangre al corazón, ocasionando presión alta, enfermedades del corazón e infartos.
A esto se suma el hecho que el tracto intestinal del hombre no es adecuado para digerir la carne, puesto que es muy largo igual que los animales herbívoros. Los animales carnívoros tienen intestinos cortos, para poder evacuar rápidamente las toxinas descompuestas que produce la carne. Las toxinas pueden sobrecargar los riñones produciendo enfermedades tales con la gota, artritis y como se mencionó algunos tipos de cáncer.
La naturaleza del ser humano no es ser carnívoro, no tiene dientes para desgarrar sino para triturar y moler, el tracto intestinal es muy largo, los jugos gástricos son menos activos que el ácido clorhídrico de los carnívoros. Por esta y muchas otras razones una dieta para el ser humano debe ser basada en vegetales y frutas de donde se puede obtener el 100% de proteínas necesarias que son más fáciles de asimilar y no traen consigo ninguna toxina como la carne. Una variedad de granos, lentejas, nueces y vegetales pueden aportar lo indispensable. Basta saber que el queso, maní y las lentejas contienen más proteínas por onza que la hamburguesa, el cerdo o un bistec.
Ya Hipócrates( 460-370 a .C) el Padre de la Medicina decía “Que el alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento” porque sabía claramente que de acuerdo a nuestra alimentación serán nuestras condiciones de salud. De igual manera muchos pensadores han manifestado su razones no solo médicas, sino éticas al respecto. Entre los más conocidos podemos citar a : Sócrates, Platón, Clemente de Alejandría, Plutarco,Leonardo da Vinci, Montaigne, Sir Isaak Newton, Voltaire, Benjamín Franklin, León Tolstoy, Mahatma Gandhi, Albert Einstein y muchos más.
La decisión está en cada uno.(O)

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