El siguiente es uno de los ocurrentes “memes” que aparecen en redes sociales, a propósito del ya famoso contrato celebrado por disposición de la señora Llori, presidenta de la Asamblea Nacional. Más allá de lo cómico y caricaturesco, los cuestionamientos de varios sectores políticos y de la sociedad, tampoco se hicieron esperar: “Venga mi bonito, venga a la Asamblea. Desayunos a $15, Almuerzos a $ 44 y Cenas a solo 50 dolaritos…venga”.
Aparte de haber generado hilaridad, es notoria y visible la justa preocupación de la ciudadanía por la forma tan alegre, pedestre e irresponsable como se manejan las cuestiones públicas. Más abajo no podía haber caído esta función del estado, debido a la conducción irresponsable y peregrina de su titular, así como de la pésima calidad de sus miembros, con las poquísimas excepciones que solamente confirman la regla.
“Venga caserita, lleve los almuerzos”; “asomará, que me llegaron las empanadas”, son otras bromas de la chispa de la gente y sal quiteña. ¡No se les va una!
Cómo puede entenderse que nos distraigan con cuestiones que deben ventilarse en los organismos de control, cuando el país, la sociedad y el común de los ecuatorianos aspiran a que le “den solucionando” sus problemas básicos que se sintetizan en trabajo, salud, seguridad. ¡Pero no! Es mejor estar preocupados de almuerzos y empanadas “vip” y otras pequeñas travesuras.
Más fácil le resultaba a la presidenta de la Asamblea Nacional echar la culpa a sus cercanos colaboradores por la suscripción del contrato, solicitando, además, que pongan a disposición sus cargos, como si eso le valía para evadir sus responsabilidades. En una mediana oficina de la administración pública, no puede darse este tipo de fallas, peor descargar responsabilidades en el personal subalterno y de su entera confianza.
Es por todo esto que la mayoría de los asambleístas andan nerviosos, cabizbajos y meditabundos, porque el señor Presidente de la República estaría por tomar el toro por los cuernos y adoptar acciones que la constitución le franquea, esto es, llamar a consulta popular -que podría devenir también en la denominada muerte cruzada-; medida ciertamente heroica que, aprovechando su alto capital político, le podría ayudar en su cruzada, poniendo en práctica sus propuestas de campaña, por la que votó la mayoría de los ecuatorianos. Y esto debido, además, a la ya anunciada oposición a la ley de Creación de Oportunidades ingresada el viernes anterior, por parte de los sectores que sólo quieren que fracase el gobierno (UNES, PSC y PK), sin importarles el país.
La presidencia de la Asamblea parece haber adoptado el membrete comercial, de fonda, (“Restaurante, aquí me quedo”), por los almuercitos y más cosas finas contratadas, a precios de país derrochador, sin considerar los tiempos de vacas flacas, mismos que están –se nos informó-, solamente reservados para actos protocolarios, es decir, cuando le visiten a la señora, importantes personalidades -si son del extranjero mejor-. Ojalá se concreten estos almuercitos y eviten servir empanadas guardadas.