Juntos viven grandes aventuras. FOTO J.P. LA GACETA

Desde hace cuatro años el uniformado aprendió a manejar la marioneta y modular su voz, para recrear al personaje que se roba el corazón de los niños.

Hace cuatro años, Álvaro Arias, cabo primero de la Policía Nacional, cumplía servicio en Cuenca cuando fue removido a Latacunga – Cotopaxi; su carácter espontáneo, su risa contagiosa y su voz versátil lo convirtieron en un candidato para representar a ‘Paquito Policía’.

Recibió la designación de sus superiores con alegría, vio en el títere que personifica a un dulce niño vestido de Policía que busca llegar a todos los públicos especialmente a los menores, con mensajes positivos que eviten el consumo de droga, alcohol, violencia, entre otros males que aquejan a la sociedad.

Cuando acude a las Unidades Educativas de la Provincia le toca hacer también voces de otros personajes que complementan el trabajo de ‘Paquito’, son ‘Cara de loco’ y ‘Pepito’ ‘Raulito’, la idea es invitar a los menores a generar confianza con los uniformados y desconfianza con las personas desconocidas.

“Me gusta mucho cuando ´Paquito viene a mi escuelita, nos divierte y nos dice que les hagamos caso a nuestros padres”, comentó Andrea Román de nueve años.

“Cuando los niños me reciben con aplausos, se alegran, se toman fotos conmigo y ‘Paquito’ para mí es una alegría muy grande”, comentó Arias quien debió seguir una capacitación para poder adiestrarse en el manejo de un títere.

Esta capacitación la recibió en Quito – Pichincha, en la Dirección Nacional de Policía Comunitaria. Ahí aprendió también a darle los cuidados necesarios al títere que tiene una importancia de connotación nacional. 

“Mi mayor satisfacción es que nuestros mensajes positivos lleguen a los niños y lo pongan en práctica”, finalizó el uniformado oriundo de Píllaro – Tungurahua.

Sobre ‘Paquito’

Nació en Quito en el 2005. Su lugar de nacimiento fue la Dirección Nacional de Tránsito como parte del equipo de difusión de la campaña de educación vial para niños “Corazones Azules”.

Su acogida artística lo llevó a prestar sus servicios en otras unidades de la policía como Dinapen, Antinarcóticos, entre otras. La Policía Comunitaria lo adoptó a inicios del 2011.  Un niño policía de ocho años, que en algunas comunidades es bilingüe: habla quichua y español. (I)