Si bien es cierto que el país acarrea desde hace algunos años, las consecuencias del desbarajuste que dejó el correato, préstamos con intereses impagables y casos de corrupción no vistos, que dejaron al Ecuador completamente desfinanciado, a esto se sumó la pandemia que complicó más las cosas. 

Dentro de este contexto de terror, el gobierno actual ha tenido certezas en los pasos que ha dado, como cortar de raíz el tema de la pandemia, que ha dado como resultado, una estabilidad casi completa en la Nación, dando un respiro al carísimo tema sanitario, que colapsó la economía y las instituciones de salud. 

Hoy el precio del petróleo es excelente y a esto se suma, que  no se están subsidiando los combustibles, más la buena relación con entidades financieras como el FMI, que han permitido cambiar aquellos préstamos carísimos, por unas condiciones más accesible, que han permitido bajar considerablemente el endeudamiento, el que se ha vuelto manejable y junto con esto se presenta un panorama claro y promisorio para los próximos años, algo que tiempo atrás no se veía.

Sin duda el complemento de este nuevo panorama que vivimos en el país, es la aprobación de la ley de Oportunidades, ésta incorpora una serie de elementos, que especialmente pretenden acabar con el inmanejable desempleo, el gobierno a pesar de la negativa que ha tenido por parte de la Asamblea, ha manifestado que lo hará de cualquier manera, esta es una batalla que no es fácil; pero es evidente que  el país necesita cambios radicales, que únicamente se conseguirán, con una reforma agresiva, como la que presenta el gobierno de Lasso.