Corrían los años cincuenta y llegó a nuestro conocimiento la historia de Angamarca la vieja y fue Marcelo Karolys quien se hizo cargo del asunto.
Hizo las averiguaciones posibles, incluso se fue a Angamarca. Se puso en contacto con los que más sabían del asunto, quienes le negaron toda colaboración; pues sabían la historia de que tres personas se fueron a ese lugar; pero no regresaron, otras dijeron que en este lugar había una culebra rabiosa y venenosa.
Lo único que pudo verificar es que estaba en el valle por el que circundaba un río.
Los años han pasado. Marco Karolys, se marchó, solo queda en el pensamiento de lo que hace miles de años fue ese lugar.(O)