Otro año se nos va y seguimos laborando en esta tierra bendita en la que hemos visto pasar muchos personajes sorprendentes que definitivamente no han aportado mucho para el desarrollo de la comarca.
Fuimos víctimas de una mentira descarada que devastó la economía de la provincia, una alarma de lahares que terminó en un estado de excepción; un capítulo oscuro para Latacunga y Salcedo, nos ha costado muelas recuperarnos de un golpe tan bajo y sobre eso la poca visión y trabajo de nuestros representantes, han hecho que la recuperación sea aún más lenta.
Nadie entiende como en época de crisis las principales instituciones, no han sido capaces de generar empleo con obras y a cambio regresan los presupuestos casi enteros a las arcas del gobierno, una situación completamente absurda y contradictoria con la crisis que vivimos.
Sin duda la palabra solidaridad no existe en el diccionario de esta tierra, preferimos utilizar instituciones de afuera que dejar nuestros dineros en manos de los que luchan diariamente por el progreso de Cotopaxi.
Esperemos que este nuevo año cambie, estamos en la recta final, el último año en el que las actuales autoridades pueden demostrar la gestión que han hecho; no sé si podrán recuperar su escueto encargo, pero nunca es tarde para volver a intentarlo.
Se viene vientos de cambio en el ámbito nacional, esperamos que nuestras autoridades aprovechen los mismos para llevarnos hacia el progreso que tanta falta le hace a esta tierra.(O)

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