Son los ronquidos del Cotopaxi. Anteriormente durante las noches se podía oír los tronidos del Cotopaxi. Entonces sin los ruidos modernos, diremos que se podía detectar todos los sonidos que emitía el volcán.
Cuando los científicos checopolacos se ubicaron cerca de las lomas de la laguna de Limpiopungo, tenían al Cotopaxi muy cerca y pudieron los vulcanólogos que habían visitado Japón y sus volcanes saber cosas del Cotopaxi y así fue como dos exploradores se adentraron al volcán descubriendo entonces que estaba calmado.
En nuestras andanzas de pescadores de truchas caminábamos por la orilla del Pansachi, cuando pudimos escuchar un sonido profundo extraordinario, lo cual nos hizo convencer que ese sonido no podía ser sino del Cotopaxi que estaba tan cercano a nosotros.
Lo de los tronidos del Cotopaxi ha sido de siempre, nos ha dado a saber que en esas profundidades hay vida.(O)

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