Aprovechando la vacancia judicial decidí tomarme unas vacaciones, luego de pensarlo bien, el destino elegido fue Punta Cana en República Dominicana, un paraíso en medio del Caribe con deliciosa temperatura, celestes aguas bañando sus playas de arena clara y comida exquisita, el lugar perfecto para desconectarse del mundo, renovar energías y pensar, sí, pensar, en la vida, los errores y aciertos cometidos y además en lo bien que le vendría a Latacunga empezar a entender que el turismo es fuente generadora de ingresos y empleo y es sobre eso que quiero hablarles hoy.

 

            Ni bien aterricé, en la sala de espera del equipaje un grupo de música típica caribeña (un rico merengue) me dio la bienvenida, animaba a los turistas mientras nuestras maletas llegaban, al mismo tiempo todos nos conectábamos al wi-fi del aeropuerto con una velocidad considerablemente buena, los trámites de migración no tardaron casi nada y el duty-free para hacer compras estaba bastante bien provisto. ¡Ah! Me olvidaba contarle que Punta Cana tiene un aeropuerto internacional “pequeño” y está a dos horas de la capital, Santo Domingo, ¿le suena?, ¿qué otro lugar que está a dos horas de la capital tiene un aeropuerto internacional pequeño y puede recibir vuelos del exterior y además está en una bella ciudad?, ¿le doy una pista? Empieza con “Lata” y termina con “cunga”.

 

            Salí del aeropuerto y me encontré con el chico que haría mi transfer al hotel, que lo primero que me preguntó era si hablaba español, inglés o italiano (por mi apellido), quise probarlo y le dije “¿parli italiano?” y me respondió “io parlo un pó di italiano”, luego cuando le conté que venía de Ecuador nos reímos y me comentó que se dio cuenta que los turistas a los que le hablaba en su idioma y no en inglés le daban más propina, así que aprendió lo básico de francés, italiano, sueco y ruso ¿ruso? Sí, hay muchísimos rusos que salen del frío de su país al paradisiaco Caribe y entregan buenas propinas, quizá nos falta empezar a aprender una que otra frasecita en otro idioma para atender mejor a nuestros visitantes.

 

            ¿Y a cuánto estoy del hotel? ¡15 minutos! “aquicito nomás” le dije, se rió porque nunca había oído el “aquicito” ¡qué raro hablan ustedes! Le expliqué que en mi ciudad a todo le ponemos diminutivo, “aquicito nomás, ahicito le vi, lejitos está, mi bonitico, que lindo guambrito, etc.” y mientras nos reíamos exclamó mire “aquicito nomás” era, habíamos llegado al hotel, otra pregunta, ¿qué otro lugar a dos horas de la capital tiene un aeropuerto internacional pequeño apto para recibir vuelos del exterior, está en una bella ciudad y sus hoteles se sitúan a 15 minutos de la terminal aérea? Adivina, adivinador.

 

            Seguramente el lector me dirá, ¿pero y las playas de celestes aguas con arena clara? y yo le respondo, ¿y dónde Punta Cana tiene un volcán perfecto? Las playas de celestes aguas podrían ser las riberas del Cutuchi si empezamos a convertir los parques lineales en certezas y no solo en cintas cortadas y primeras piedras y la comida deliciosa en Latacunga muta de un pulpo a la parrilla de Punta Cana a chugchucaras, mote con chicharrón, yahuarlocro, allullas, tortillas de palo, agachaditos, queso de hoja y tripa mishki, si se le hizo agua la boca como a mí, el pulpo “ameba” al lado de tantas cosas ricas.

 

            ¿Sabe qué no tiene Punta Cana? Un centro histórico para mostrar, usualmente al llegar a una ciudad voy a conocer sus iglesias, parques, museos y aprender de su cultura, cuando quise hacerlo me dijeron “iglesia, iglesia no hay”, “museos tampoco”, si quiere tendría que ir a Santo Domingo donde está “el faro de Colón”, “el paseo de los héroes”, “la Catedral”, ¡qué cambio! Llegas a la Llacta amada y “aquicito no más” están todas las cúpulas con su historia, el Palacio Municipal con su magia, las empedradas calles con sus coquetos faroles, los callejones, los parques y 4 ríos cruzándola ¡carajo que linda ciudad tenemos! Y si vamos a la ruralidad el encanto de nuestras parroquias, sus haciendas, comida tradicional y construcciones antiguas son simplemente fabulosas.

 

            Debemos solo “ponernos las pilas”, “la plata está ahí”, el aeropuerto lo tenemos, los destinos turísticos también, la amabilidad de los latacungueños igual, Latacunga puede ser un enclave importante para los visitantes, que además de “hacer el gasto en los hoteles y restaurantes” pueden “dejar buenas propinas” y así dinamizar nuestra economía y generar fuentes de empleo.