“La enmienda de uno o varios artículos de la Constitución  que no altere su estructura fundamental, o el carácter y elementos constitutivos del estado, que no establezca restricciones a los derechos y garantías, o que no modifique el procedimiento de reforma de la Constitución , se realizara:

Mediante referéndum solicitado por la Presidenta o Presidente de la Republica, o por la ciudadanía con el respaldo de al menos el ocho por ciento de las personas inscritas en el registro electoral.”  Así consta textualmente en el Art. 441, Nro. 1.,  de la Constitución de la Republica indicando la posibilidad democrática y directa que tiene el Presidente Guillermo Lasso para con legitimidad consultar al pueblo ecuatoriano.

Las puntualidades constitucionales y legales -que dé inicio- ha adelantado el Presidente sobre  lo que consultaría al pueblo, esto es, sobre temas relacionados con la justicia en general y con Consejo de la Judicatura en particular, sobre el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social y la estructura del Estado, sobre las reformas laborales referentes a la creación de nuevas fuentes de trabajo, con la vigencia de nuevas normas de regulación de la relación laboral y manteniendo las actuales para los que ya tienen trabajo, hacen necesariamente recapacitar en el hecho cierto de que para el gobierno esta posibilidad de llamar a Consulta al pueblo se convierte en un arma de doble filo.

Nos atrevemos a opinar justamente por la amplitud de los temas que ha adelantado el señor Presidente, los mismos que son demasiado dilatados y cuya especificidad así manifestada al momento dejaría de ser Consulta y pasaría a ser Plebiscito.  En el caso de Plebiscito la decisión afirmativa del pueblo obliga a su aplicación directa; mientras que en tratándose de Consulta requiere el pronunciamiento afirmativo de la Corte Constitucional, de acuerdo a la formulación de las preguntas por ejemplo en el caso del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, del Consejo de la Judicatura y del Poder Judicial en general, preguntas en las cuales se deberá observar irrestrictamente el no modificar la estructura del Estado, conforme lo señala la Carta Suprema cuando dice que la enmienda…no altere su estructura fundamental.

En cuanto a las reformas laborales, si el pueblo aprueba en Consulta dichos cambios, lo resuelto pasaría a ser directamente una Ley de la Republica y no tendría que ir a la Asamblea Nacional, dejando en claro de que se podría darse el caso de que se pregunte al pueblo sobre temas que afecten derechos y por tanto, sean regresivas de derechos – en  este caso- la Constitución  señala que los derechos de los trabajadores son irrenunciables. Así planteado este caso le correspondería a la Corte Constitucional hacer las correspondientes observaciones.

Señor Presidente,  tiene hasta el 2023 para hacer efectivo su ofrecimiento de Consulta Popular con los temas que ha adelantado y otros que podrían sumarse; sin embargo, deberá evaluar lo que señalamos con mucha ponderación, el gobierno de su Presidencia  tiene al momento o tendrá luego de un año la fuerza política para enfrentar este ejercicio democrático. Tendrá el respaldo de sus votantes y subsistirá a esa fecha dicho respaldo, en temas tan álgidos como la reestructuración del Estado, de la Función Judicial y la de Transparencia o de la disminución de los montos mínimos de  los  salarios y otros temas de la relación laboral  y de la seguridad social, como es el caso puntual de la desaparición de la Jubilación Patronal. 

En estas circunstancias la Consulta Popular –mucho me temo que es verdaderamente una Arma de Doble Filo- en democracia es factible consultar al pueblo, -es democracia directa- siempre y cuando se hayan agotado todos los recursos constitucionales   y legales, estableciendo -por ejemplo-,  que existe un bloqueo en la Asamblea Nacional que   no le permite administrar el país, agotando  el diálogo y negociación con los actores de la economía y la sociedad civil. En materia laboral es indispensable el dialogo tripartito, así lo recomienda la Organización Internacional del Trabajo –OIT-.  Caso contrario  verdaderamente se convierte en un arma de doble filo y podría ser requisada por el pueblo. (O)