Sobran las historias de delincuencia e inseguridad en nuestro país. Los malhechores a fin de lograr su objetivo incurren a la violencia y a los más ingeniosos planes donde incluso participan niños, personas con discapacidad y de la tercera edad. Como consecuencia, somos más desconfiados y cautelosos. A la mala, hemos entendido que una inocente situación donde se requiere de nuestra ayuda, fácilmente se convierte en el escenario perfecto para ser víctimas de un robo o un secuestro. La preocupación y el miedo están siempre ahí: cuando salimos a la calle, dentro de un negocio, cuando conducimos y hasta cuando dormimos.  No importa la hora ni el lugar, todos somos potenciales víctimas. Incluso los gobiernos de otras naciones han emitido alertas para que los viajeros tomen todas las precauciones si deciden visitar nuestro país.

La situación es sumamente compleja para todos y algunas autoridades en el intento de reducir la inseguridad han propuesto el libre uso de armas. Pero, ¿será ésta la mejor solución? Sobran las historias que evidencian que somos desorganizados, indisciplinados y cuando se trata de cumplir la ley, siempre queremos pasarnos de listos. No detenemos el auto para permitir el paso de los peatones, parqueamos el auto en zonas prohibidas, cruzamos la calle aunque el semáforo esté en rojo, no usamos los puentes peatonales, tiramos la basura en la calle… Con este comportamiento ¿se imaginan qué pasaría, si tenemos acceso a las armas?

Según David Hemenway, profesor de salud pública de la Universidad de Harvard, el tener un arma no necesariamente aumenta la seguridad, sino que implica más riesgos que beneficios. Estados Unidos, por ejemplo, un país donde está permitido el porte de armas, las tasas de suicidio son 8 veces más altas con relación a otras naciones de altos ingresos. A ello se suman los accidentes fatales y los casos de intimidación con uso de armas. Qué decir de las masacres con armas de fuego, parece no ser casualidad que Estados Unidos sea el país con mayor cantidad de tiroteos masivos públicos a nivel mundial. Solo en el 2020 se reportó más de 43.000 muertes por armas de fuego.

Volviendo a nuestro país, hasta lo que va del año el 59.56% de los homicidios intencionales han sido provocados por armas de fuego. ¿Se imaginan qué pasará en Ecuador si se permite el libre uso de armas?

No faltará el niño curioso que encuentre el arma de su padre para jugar con sus amigos, pensando que era un juguete. No faltará el agresor que use su arma para intimidar a su esposa por celos. No faltará el borracho que motivado por el alcohol y las emociones utilice su arma en medio de una pelea…

La delincuencia es resultado de varios factores: la violencia doméstica, la desintegración familiar, el absentismo escolar, el bajo nivel escolar, la falta de empleo… El libre uso de armas no hace más que dar la sensación de seguridad, pero el problema seguirá estando ahí. La verdadera solución requiere inversión, tiempo y por sobre todo trabajo de las autoridades.