Muchas veces no nos damos cuenta que con las cosas que hacemos diariamente podemos ayudar a la comunidad.   Me refiero a  que reflexionemos, en qué podemos  apoyar desde nuestros hogares, desde las escuelas, desde los trabajos  para que todo nuestro entorno mejore.

El ejemplo es lo más importante en siempre. Si vemos que existe respeto en el hogar, aprenderemos a ser respetuosos con la familia y amigos.  Cuando en una empresa el jefe dialoga y es justo con los empleados, estos serán condescendientes con el mismo. Si los alumnos son considerados con el profesor, éste  tomará en cuenta el proceder y correspondererá en algún momento a este gesto de amabilidad.  Es decir, el entorno se vuelve más amigable y más agradable para todos.

No se necesita de mucho para considerar al abuelo de la familia, en ayudarle a ponerse cómodo, tampoco se necesita de mucha sabiduría para notar el cansancio del profesor y darle una mano recogiendo las tareas por ejemplo, o de darnos cuenta del cansancio de una madre que llega tarde y necesita el apoyo de sus hijos para las tareas del hogar.

Asimismo creo que es importante ayudar al país siendo respetuosos con las leyes de tránsito, no tirar los desperdicios en las calles,  pagando los impuestos, entregando facturas en los locales comerciales, siguiendo las normas de seguridad  de cada empresa, denunciando los agravios también; pero bajo ninguna circunstancia publicar noticias falsas no confirmadas en las redes.

Parece una utopía, pero si empezamos desde el hogar con la formación de los niños, por lo menos sabemos que desde nuestro núcleo estamos haciendo lo correcto y vamos dando un pequeño empujón a la comunidad; es decir al país entero.

No esperemos que todo venga de afuera, con el buen ejemplo desde la casa se hace mucho. Arrimemos el hombro, que el Ecuador necesita de mejores seres humanos para salir juntos de la crisis y con estas bases, construir un país próspero.