Es injusto que la mitad de la población rural del país viva en la pobreza, mientras el campo debería ser el lugar que más riqueza y empleo genere en el país.  

Sin duda la inflada burocracia producto del boom petróleo, ha hecho un daño enorme, la abundancia del oro negro, ha servido para generar egoísmo y centralismo concentrado en la capital, un dato referente es que el 80% de la burocracia vive en Quito; mientras se dejó completamente abandonado al agro, haciendo de esta manera que la gente abandone sus tierras para ir a mendigar en grandes ciudades como la capital, donde se encuentra concentrada de manera mezquina gran parte de la riqueza del país. 

Se acaba el petróleo y la capital se convierte en la ciudad del país con mayor desempleo, esto está provocando que la gente que mendigaba en las calles, retorne al campo a tratar de producir algo para subsistir. 

Ante esta cruda realidad, es hora que el gobierno de turno y el que se aproxima, entiendan que la mayor fuente de empleo se encuentra en el campo, que, si existieran verdaderos proyectos productivos dentro del agro, disminuiría el desempleo.  No se puede continuar con paternalismos que no sirven para nada, se debe invertir en cooperativismo y trabajo, en mejorar la calidad de los productos que se cultivan y en verdaderos proyectos de regadío para que todos tengan acceso al agua y puedan volver productivas sus tierras y no tengan que salir a mendigar en las grandes ciudades, donde ya no hay los recursos que provienen del petróleo y si los hay, tienen los días contados. (O)