¡El lunes vacación! Y es que las emociones que el rey de los deportes nos ha dado estas últimas semanas no se pueden comparar con los complicado que ha sido el año para los ecuatorianos, no importa línea política, sexo, género, clase social o ninguna de las etiquetas que nos dividen, que el Auquitas sea el campeón nacional y que en el partido inaugural del Mundial “La Tri” haya superado con sobra de méritos al anfitrión Qatar y así rompa el mito de que los anfitriones nunca pierden en el primer encuentro, alivian el corazón de los ecuatorianos en general.

¿Por qué el campeonato del Aucas es tan importante? Porque todos tenemos un pariente, amigo, pana o yunta del Auquitas, en mi casa es una herencia, mi abuelo Blacho fue del Aucas, mi papi es del Aucas, mi ñaño Fabián es del Aucas y estoy seguro que si tengo sobrinos ellos también serán del Aucas, como la mía muchas familias ecuatorianas tienen ese particular legado, apoyar al Ídolo del Pueblo, al equipo oro y grana, al pentacampeón de Pichincha, al Ídolo del Sur, al “mozo, marido y mantenedor” del fútbol  nacional, al dueño de la Armagedon y de la Eterna de San Diego, sí, a ese Auquitas de los pobres, de los abuelitos, de los paisanos.

Al Auquitas lo vi en las circunstancias más extremas cuando descendió a Segunda, porque mi papito nos llevó a buena parte de ese peregrinar por las canchas de los cantones de Pichincha, luego a los zonales y a uno que otro partido del ascenso, me acuerdo que eran estadios de chambas, donde los asientos eran de tierra aplanada y “los palcos” sillas donde solo entraban las nalgas de bebés por lo estrechos que eran, aún así con la matraca en mano mi hermano alentaba a su equipo y nosotros con él.

Por el Auquitas lo vi llorar en los descensos y ascensos a mi gordo, cuando se acababa la esperanza, cuando ya parecía que no se podía más, cuando los resultados no se daban, cuando los goles no entraban y los minutos pasaban, lo vi en la B, en la Segunda, de nuevo en la B y en su regreso a la serie de privilegio ¿Cómo no verlo llorar de alegría por el primer campeonato?

Él como todos nosotros colecciona camisetas del papá desde que tengo memoria, cada año un modelo diferente, una ilusión distinta, una temporada de alegrías y sufrimientos, pero siempre con la misma lealtad, recuerdo cuando siendo muy chiquito a su camiseta del Auquitas con un marcador permanente le puso el apellido de quien fue figura en ese año, Mariano Campodónico, pero como le faltó espacio y le sobraron letras escribió CAMPODÓN-ICO, así es la pasión por el Ídolo del Pueblo de mi hermano, así es la de muchos.

Finalmente el Auquitas es un equipo que concede revanchas deportivas y por eso siempre se lo quiere, de su cantera han salido figuras del futbol nacional, jugadores de la selección e incluso mundialistas, su estadio “La Caldera” es la capital mundial de las empanadas de morocho, de los helados de a dólar y de las habitas y el maní, con todo eso en mente, el campeonato del Aucas fue motivo de fiesta nacional, las familias se abrazaron, los hinchas lloraron y desde el cielo los fanáticos que ya no están sin duda se alegraron ¡Ay mi viejo querido, como habría querido que le veas a tu Aucas campeón!

Y ahora hablemos de esta selección, de la que nos ilusionó con el 2-0 frente a los anfitriones en el partido inaugural, según el reporte de Primicias se esperaba que 5.000 millones de personas vean la patada inicial del Mundial en Qatar, sí, leyó bien ¡5.000 millones de almas! Esa fue la cantidad de testigos que nuestra selección tuvo en el paseo que se dio frente a la Campeona Asiática y que nos hace creer que podemos ganar el grupo, superar octavos y estar entre los 8 mejores del mundo, que así sea, siendo la tercera selección más joven de la Copa lograr clasificar a octavos sería un lujo, a cuartos un placer y si Diosito quiere (y muchas de sus pollas mundialistas se cumplen) llegamos más lejos ahí sí tocará decirle al Guille “Ganó la selección, el lunes vacación”. (O)