Los locales ya están abiertos.

Por pandemia la llegada de los  turistas extranjeros disminuyó, ese grupo de visitantes era el que más productos adquiría. 

Desde hace cinco años que Blanca Quidigalle y Martha Vega ofertan ropa tejida en lana de alpaca en el centro de artesanías ubicado justo a la entrada del Parque Nacional Cotopaxi a 3.400 de altura.

Las mujeres oriundas de la comunidad de Tigua (Pujilí – Cotopaxi) trabajan desde hace 20 años en la elaboración de ropa con lana de alpaca; al principio ofertaban sus productos en unas chozas improvisadas vía al ingreso del PNC.

La pandemia fue un golpe muy duro, los meses de confinamiento significaron dejar de vender. Las pérdidas económicas fueron significativas.

Las siete cabañas de madera que albergan siete locales, donde los turistas nacionales e internacionales pueden adquirir; ponchos, chalinas, sombreros, guantes, bufandas, mascadas, busos, elaborados por las propias comerciantes. Ya están abiertas aseguró la directora zonal del Ministerio de Ambiente (MAE), María José Toapanta.

Los precios de sus productos fluctúan entre los 3 hasta los 25 dólares, aprendió a manejar la lana de sus ancestros y planea continuar con esta actividad hasta “que sus fuerzas se lo permitan”.

Blanca Quidigalle, también oferta artesanías; llaveros con las más variadas formas, pequeñas imágenes de tagua, monederos de cuero con nombres de las provincias del Ecuador, pero lo que más llama la atención son las famosas pinturas de Tigua. Pero ya no tienen la misma salida de antes.

En esta expresión artística tallada en cuero de borrego, los pintores plasman los paisajes andinos en los que crecieron, rodeados de la más absoluta calma; envueltos por un gélido viento que entumece sus dedos, pero no su corazón. (I)