Desde el País Llanero, los hijos putativos de la Cruzada que lideró el Libertador Simón Bolívar han esputado una vergonzosa serie de amenazas con tinte de filosofía barata, en contra de los países que no han caído en las garras del Socialismo del Siglo XXI. Una de aquellas es la alusión a las “brisas bolivarianas” por Diosdado Cabello, desde su calidad de Presidente de la ilegítima Asamblea  Nacional Constituyente Bolivariana, evidenciando los protervos intereses detrás de los líderes de fachada en los países “aliados”, que son meros instrumentos circunstanciales para acceder al poder, a la luz del Foro de Sao Paulo, reafirmado por el Grupo de Puebla.

Las “brisas” que nos han llegado tienen el olor pestilente a corrupción que ha reinado en los países “dominados” por el mal llamado Socialismo del Siglo XXI, tomando irreverentemente la espada de Bolívar para imponer con engaño populista un modelo de lucro para sus comandantes, pero insostenible para su pueblo, como lo demuestran las realidades lacerantes a que han sometido a países hermanos. Se hicieron presentes en octubre 2019 en las calles de nuestra hermosa capital para convertirla en un campo de batalla con el sello destructivo del terrorismo, que nunca habíamos vivido. Los aliados de Castro, Maduro, Ortega, Fernández, Morales y demás miembros del clan, se hicieron presentes para reforzar la arremetida que con otros justificativos iniciaron grupos indígenas, choferes y trabajadores. Era el terreno fértil para sembrar la semilla de la insurrección y desestabilizar la endeble democracia, en favor de sus colegas ecuatorianos que desesperadamente buscan volver al poder.

Ecuador vivió una década bajo las brisas tormentosas de ese modelo perverso que tiene como objetivo acceder al poder y permanecer en él hasta que “la muerte los separe”. Lo que han quedado son profundas heridas en una sociedad que no encuentra salida a la heredada crisis moral, económica, ética, social que se agrava con fenómenos naturales como la pandemia. Pero como dice el viejo refrán “no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista” y ha llegado la hora de descontaminar el ambiente, erradicando esas brisas destructivas que no nos pertenecen, para retomar el mando de nuestra nave y enrumbarla hacia puerto seguro como soñó Bolívar. Estamos a punto de iniciar una nueva era con brisas de libertad, anteponiendo los auténticos intereses nacionales, para construir el futuro que los ecuatorianos deseamos.

El presidente electo Guillermo Lasso ha llamado a la reconciliación nacional, como presidente de todos los ecuatorianos, sin distinción de clase, creencia ni raza. La crisis que vivimos nos coloca a todos los ciudadanos en las mismas condiciones y demanda un esfuerzo conjunto para construir un modelo sostenible de largo aliento, con oportunidades para quienes quieren superarse. Debemos encontrarnos en el punto de convergencia de nuestra diversidad de pensamiento, para esbozar un “pacto social” que marque una hoja de ruta y superar las divergencias. Olvidemos el pasado.

Ecuador es viable. Debemos poner en orden nuestra alborotada realidad para establecer objetivos, rumbo y acciones conjuntas. Tenemos una extraordinaria oportunidad para cambiar el futuro a partir de ahora. No permitamos que los vientos de políticos putrefactos vuelvan a corromper nuestros poderes públicos. Las crisis brindan nuevas oportunidades para salir adelante. Este es el desafío que tenemos. Debemos creer en nuestros jóvenes, para retomar el sendero del progreso en busca de una mejor calidad de vida para todos, en paz y tranquilidad, con buena educación, salud y alimentación. Empecemos por cerrar filas alrededor del frente de salud para superar la pandemia. Aportemos con fe en nuestro futuro.

¡Honremos la memoria del Libertador! (O)