La justicia norteamericana destapó hace seis años, una trama delincuencial organizada por la empresa brasilera ODEBRECHT, que operaba en todo el continente americano. Su máximo representante declaró, con lujo de detalles, los sobornos que por años le permitieron obtener los contratos más apetecidos, en todos los niveles de gobierno de la mayoría de países de América Latina, convirtiéndola en la mayor empresa constructora de la región. Le siguieron 77 altos funcionarios de la firma, que declararon sus fechorías ante la justicia brasilera a cambio de reducción de sus penas. Singular importancia merecen las declaraciones de Conceicao Santos, empleado de Odebrecht, que declaró haber pagado $14.1 millones a Jorge Glas.
Gracias al espíritu de colaboración de las autoridades norteamericanas, la Fiscalía ecuatoriana recibió las declaraciones que se formalizaron ante la justicia de aquél país, permitiendo la sustanciación de las acusaciones a los implicados, ante la justicia ecuatoriana. Estos juicios culminaron en sentencias condenatorias, que se encuentran firmes y ejecutoriadas. Mientras Glas guardó prisión por cuatro años, hasta que logró la libertad en condiciones sospechosas, el reo Pólit puso los pies en polvorosa y se refugió en Florida, Estados Unidos, en la seguridad de que su condición de ciudadano norteamericano le protegería de cualquier intento de extradición. Dedicó su tiempo a “lavar” el dinero mal habido en nuestro país y gozar de los placeres que este puede darle.
Para sorpresa del fugitivo, una mañana de abril interrumpieron sus sueños de perro con una boleta de arresto, y en horas se encontraba frente a un juez Federal escuchando seis cargos, cuyas penas sumarían 100 años. El origen de estas acusaciones es la contaminación del sistema financiero americano con dinero sucio, lo cual es considerado como un crimen federal y por tanto deberá responder con plata y persona. Desesperadamente, sus abogados buscaron el arresto domiciliario, ante lo cual el juez fijó una fianza de $ 18 millones, que finalmente quedó en $ 14 millones y fueron cubiertos con propiedades de los hijos del testaferros. Voluntariamente, ha aceptado someterse al proceso abreviado, lo cual le permitirá reducir la pena.
Gran expectativa causan las develaciones que con toda seguridad hará el “mago de las glosas” para reducir unos años más las condenas que le esperan. Sin haberlo pensado, en pocas horas se convertirá en un Tenor para cantar todo lo que el pueblo ecuatoriano quiere escuchar: la verdad de los hechos. Es hora de que los testimonios de los actores, receptados con todas las garantías que aquel país puede ofrecer, identifiquen autores, cómplices, encubridores, montos, formas, y se termine el cuento de “persecución” con el que quienes despilfarraron los fondos públicos durante una larga noche delincuencial, han pretendido santificar sus fechorías, aduciendo “falta de pruebas”.
Ha llegado el momento en que aquellas madres que hacen cola en los hospitales públicos en busca de medicina para sus hijos, los ancianos, enfermos, discapacitados, que no pueden curar sus dolencias, sepan de una vez por todas, el destino de los recursos que debieron disponerse para compra de medicinas, equipamiento de hospitales, mejor educación, mayor seguridad. Este baño de verdad, que ha sido esperado desde hace años, finalmente llegará. La manipulación de la Justicia desde que la consulta popular engañosa le permitió meter la mano al Emperador criollo, fue medular en cubrir las espaldas de todos los compañeritos que colaboraron en llevarse el botín. Por esa razón no ha sido posible pesquisar todos los delitos cometidos y solo nos resta esperar que la justicia del país nórdico haga sentir su peso y nos entregue las pruebas para justiciar a los delincuentes. Estaremos atentos.
¡CANTA PERO NO FUGUES! (O)