El presidente Lasso visitó la capital cotopaxense con motivo de concretar una de sus ofertas de campaña, entregando de manera simbólica los primeros créditos por USD 5.000 a una decena de mujeres campesinas emprendedoras, a un plazo de 30 años y con apenas 1% de interés. Grata sorpresa que ilusiona a muchos micro emprendedores, que esperarán con ilusión que la suerte les acompañe y reciban sin demora este “capital semilla”. Un simple cálculo nos permite estimar que si se concretan USD 1.000 millones según los ofrecimientos del Régimen, podrían otorgarse 200,000 créditos a nivel nacional. Siendo un número relevante, superaría apenas 1% de los habitantes, por lo que se deduce que mayor sería el número de emprendedores desencantados que no sean favorecidos con esta ganga.

No se han establecido los cronogramas de desembolso, ni se han confirmado los montos globales. Se ha ofrecido agilidad en la tramitología, lo cual es poco creíble para Banecuador. Sin embargo de estas observaciones, son bienvenidos los recursos para dinamizar el sector productivo por medio de micro emprendedores. Complementariamente, sería necesario y recomendable la asistencia técnica para que se canalicen de forma adecuada y evitar que se diluyan en la solución de problemas de liquidez que toda familia tiene, lo cual no lograría la ansiada reactivación económica.

Este “capital semilla” puede cumplir su función de manera efectiva, siempre y cuando sea colocado en suelo fértil y complementado con trabajo para crecer paso a paso hasta consolidarse en algo permanente. Esto significa que debe invertirse preferentemente en bienes de capital como maquinaria, instalaciones, materia prima, equipos, etc. que sean productivos por buen tiempo. Idealmente, se pueden unir varios emprendedores para constituir una sociedad de hecho o de derecho, complementando los capitales y aptitudes de los socios para fortalecer el emprendimiento.

La necesidad de recursos para alcanzar la ansiada reactivación económica, es del orden de USD 10.000 millones en todo el sector privado. El primer paso que se ha dado es importante, pero dista mucho de resolver estas necesidades. La gestión del Ejecutivo ha sido exitosa para resolver su propia situación  financiera, lo cual ha conseguido pasando la factura al sector privado, pero no ha logrado canalizar recursos del exterior en condiciones razonables para impulsar la inversión privada y generación de empleo.  Estos recursos no existen en monto, ni condiciones de costo ni plazo, en la banca nacional. Lo ideal es alcanzar el apoyo de entidades multilaterales de desarrollo, direccionado a la inversión productiva en los sectores agrícola, pesquero, comercial, artesanal, industrial, ganadero, turístico, etc.

Paralelamente a las líneas de crédito esperadas, el sector público debe alinearse con el espíritu de reactivación, otorgando facilidades para toda actividad que genera empleo. Los Municipios pueden aligerar la tramitología, reducir los costos operativos y motivar los emprendimientos en todo nivel, de forma ordenada y con acompañamiento. Los GAD provinciales pueden priorizar el cumplimiento de sus competencias apoyando los emprendimientos que requieren de su concurso. Las entidades del Gobierno central pueden abrir canales expresos para emprendimientos, alentando su desarrollo de forma efectiva, minimizando las trabas burocráticas. Con todo eso, se podría lograr un ambiente favorable para emprendedores, que redundaría en beneficio para todos.

El sector privado ha acumulado pérdidas por los últimos dos años, lo cual ha generado pérdida de liquidez que debe ser recuperada, para responder a la demanda que crece en la medida que se reactive la economía local e internacional y recuperar las fuentes de empleo que se han perdido en el fragor de la lucha contra el Covid-19. Penosamente, la Reforma Tributaria aprobada a satisfacción del Ejecutivo, resta recursos en el peor momento.

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