Juan Pablo Sansur

Un país es calificado como Estado fallido cuando tiene ciertas características, cuando ha fallado en garantizar el acceso a servicios básicos al conglomerado social; se mide el fracaso de un Estado con los siguientes parámetros: corrupción política e ineficacia judicial, como es en el caso del Ecuador, lo suscitado con el lúgubre y nefando episodio de Jorge Glas confirma lo siguiente; la cárcel es para los pobres, ya que se arguyen y se esgrimen todo tipo de salvedades para justificar el habeas corpus a favor de Glas, para quienes delinquieron, percibieron coimas y por qué no decirlo atracaron los recursos públicos, hay todo tipo de interpretaciones y garantías jurídicas favorables, mientras tanto quienes medio se descarrían y roban chichiguas les cae todo el imperio de la ley, por lo tanto la justicia es selectiva.
El Ecuador forma parte de un Estado fallido donde no hay institucionalidad y peor aún se consagra, se ratifica un pacto político diabólico y siniestro que no sabemos leerlo políticamente aún entre el gobierno y el correísmo a pesar de que el correísmo no votó por el proyecto estrella del gobierno neoliberal que consistía en privatizar absolutamente todo, hay algo más en este entuerto que lo sabremos más adelante.
No es coincidencia de que se inaugure como ministro de gobierno el exgobernador del Guayas, durante el correísmo, Francisco Jiménez y que a renglón seguido salga de la cárcel cotopaxense el ex vicepresidente Jorge Glas, una vez electo como asambleísta de Creo por el Guayas Francisco Jiménez, aseveró que el gobierno de Lasso tiene que evaluar la posibilidad de la salida de Jorge Glas dentro de la negociación con el correísmo, quienes creen en coincidencias ignoran los intríngulis políticos de las marramucias y de las marañas que se dan.
El habeas corpus concedido a Glas marca un pésimo precedente para la tan resquebrajada y endeble institucionalidad y lo más deplorable es que marca un pésimo precedente para la seguridad jurídica, razón por la cual no ingresa al torrente de la economía nacional la tan cacareada y mentada inversión extranjera que anhela este gobierno, nuestro país tendrá un vertiginoso y embalado desprestigio en el concierto internacional de las naciones, señor Lasso la inversión extranjera no viene por los pactos aciagos y funestos de trastienda y trasnochados que se dan entre gallos y media noche una vez más con el correísmo al cual hipócritamente se le cita pero se pacta como fue en el caso de la reforma tributaria introducida por parte del gobierno nacional donde el correísmo se abstuvo de votar por el archivo pasando la misma por el ministerio de la ley, lo suscitado con Glas desdibuja lo que debemos ser como país.
Entrando en materia jurídica Glas tenía dos condenas; la primera era de 6 años de prisión por el delito de asociación ilícita por la trama de corrupción de Odebrecht, la otra era por 8 años por cohecho en el caso Sobornos 2012-2016, además Glas enfrenta una condena de 8 años por peculado en el caso Singue pero aún no está en firme.
La Fiscalía señala que en los procesos judiciales referidos se ha demostrado la comisión de los delitos señalados y distintos jueces como también tribunales internacionales han determinado en este caso la responsabilidad penal por la cual Glas cumplía una pena privativa de libertad de 8 años, el habeas corpus es una acción para quien se encuentre privado de la libertad de forma ilegal, es decir de forma arbitraria y por qué no decirlo ilegitima, se otorga un habeas corpus para proteger la vida y la integridad física, con argucias y engaños nos quieren engatusar a través de zarpazos de que Glas estuvo en un supuesto alto riesgo en cuanto a su salud, por lo que le fue concedido el habeas corpus, no fue evidente esta circunstancia acaecida ya que se le observó arengando orondamente cuando salió de la cárcel, es decir se pavoneaba aseverando de que no se le ha demostrado ni un solo centavo de dinero mal habido, cuanto desparpajo cuando sabemos a ciencia cierta de que la resolución por parte de los jueces del Tribunal de la Corte Nacional de Justicia en Quito se sustentó en la acusación de la Fiscalía respecto a que Glas recibió unos 13.5 millones de dólares en sobornos por parte de Odebrecht para adjudicar contratos de obras cuando era ministro de los sectores estratégicos, entre el 2010 y el 2012 todo esto en la dictadura correista.
Por otra parte la constructora brasileña pagó sobornos por un valor de 35.5 millones de dólares a funcionarios del gobierno entre el 2007 y el 2016. Retornando al campo jurídico el caso de Jorge Glas es el primero en el que se concede un habeas corpus a una persona privada de la libertad con condena ejecutoriada, muchos juristas afirman que esto es responsabilidad y que fue posible dicho otorgamiento del habeas corpus gracias a una sentencia vinculante de la Corte Constitucional ya que este organismo tiene responsabilidad al haber permitido que a través de la jurisprudencia que gente como Glas se beneficie de un habeas corpus ante un juez incompetente, que un juez de Manglaralto en la provincia de Santa Elena haya concedido un habeas corpus es de lo más irregular y sospechoso, ha esto hay que ponerle otro insumo de que las altas esferas gubernamentales no hayan sabido nada, al creer esta versión los ecuatorianos nos consagraríamos como tontos e ilusos.
En cuanto a la materia jurídica el jurista Juan Pablo Alban consideró que lo actuado por el juez de Santa Elena es por decir lo menos extraño, pues es público y notorio donde estaba recluido Glas, por lo que el juez competente era el de Latacunga acorde con el artículo 44 de la ley de Garantías Jurisdiccionales, mientras tanto el ex candidato del correísmo el abogado Carlos Poveda afirma lo siguiente: que la Corte Nacional y la Corte Constitucional han decidido conceder a través de habeas corpus regímenes privativos o de cumplimiento de penas diferentes en cuanto al encarcelamiento, lo cierto es que quienes atracan los fondos públicos tienen todo tipo de garantías en detrimento de quienes cometen delitos y no tienen padrinos, la Patria está de luto. (O)