Fabián Altamirano, recorrió las calles céntricas de Latacunga como Mama Negra de la Isidro Ayora (foto cortesía).

¿Sabía usted que en su momento se desarrolló una Mama Negra infantil? La historia  se remonta  a mayo de 1986, específicamente a las fiestas que hacía la escuela Isidro Ayora, cuando se decidió ser parte de esta tradición propia de la ciudad de Latacunga  e involucrar a los estudiantes de tercero y cuarto grados, quienes representaron a los cinco personajes. 

Fabián Altamirano, Mama Negra, en aquel entonces tenía 9 años y no comprendía lo que en verdad representaba, ser parte de esta festividad, pero con el devenir de los años, le ha parecido que fue algo interesante y gratificante, porque se hizo con los mismos parámetros de lo que hoy edita la Municipalidad en noviembre.

Dijo que no sabe cuáles fueron los requisitos, que la dirección tomó  en consideración para designarlo como la figura central de la fiesta, sin embargo, recuerda que sus profesores fueron los primeros en felicitarle, asimismo, trató de hacer memoria y mencionar a los demás personajes, pero tan solo recordó a Medardo Cepeda, quien fue el Ángel de la Estrella.

En aquel entonces, sus padres Carlos Altamirano y Marcela Dávila, fueron los que asumieron la responsabilidad de costear el traje que fue confeccionado en Salcedo y tejido a mano y prepararlo para el gran día, además de la comparsa y el caballo que lo acompañarían.

Altamirano tiene muy vivo el recuerdo del recorrido que inició entre la puerta posterior actual, que en esa época era la puerta del antiguo Cemai, que no distaba más de 20 metros. Desde ahí por la Hermanas Páez llegaron a la esquina de la Quijano y Ordóñez, continuaron hasta La Merced e hicieron honores a la Virgen, luego bajaron por el Victoria Vásconez Cuvi y lo único que diferenció, fue  que llegaron hasta la Calle Quito y descendieron hasta el parque Vicente León, para avanzar a la plaza de San Agustín con retorno al Isidro Ayora.

En las calles se pudo notar a las personas que salieron con mucha alegría, pese a no ser un evento anunciado. Según Altamirano, la época no daba como para mediatizar mucho el evento, pues tampoco había las redes sociales que existen actualmente, “fue una experiencia bonita, si bien es cierto que no he estado en lo que constituye una Mama Negra oficial, pero tengo ese recuerdo de haber sido la primera Mama Negra de mi escuela”, expresó.

Indicó que en aquella época, se trató de cumplir con todas las tradiciones que se mantienen actualmente, pero señala que algunas se han ido perdiendo, como era el cambio de pañolones en cada esquina.

El día exacto de la cabalgata no se acuerda, pero el mes y año sí, ya que en ese  período se estaba  convocando a un referendo, en el gobierno de Febres Cordero y la ciudad estaba empapelada de propaganda política alusiva al momento que se vivía, “Creo que hoy se debería hacer con las mismas formalidades y solemnidades con las que normalmente se desarrolla, porque es  el orgullo de los latacungueños, más allá de las diferencias y circunstancias. Son pocas personas las privilegiadas que tienen este honor”. Considera que a través de estas actividades, se puede fomentar que la juventud y niñez conozcan las raíces y sobre todo, cómo se fundamenta esta tradición. A nivel nacional, mucha gente asocia la fiesta con algo relacionado al licor y eso no es así”.

Actualmente es juez penal y se desempeña en la ciudad de Ambato. “No me deslindé de mi tierra, sino que por cuestiones laborales es que me han llevado por diferente lugares”. Es abogado de profesión y es casado con una latacungueña, María Augusta Muñoz, quien fue reina del Patronato Municipal y con la cual tienen un varón, al cual decidieron ponerle el nombre de Fabián.

“Como isidrino, tengo un grato recuerdo de mi escuela y tengo una deuda pendiente, que es volver y revivir ese recuerdo de más de 30 años”, exteriorizó. “Ser isidrino era tener un título nobiliario y con mucho orgullo”. (I)

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