Carmen Ronquillo en la plaza de San Agustín se ubicó para vender. FOTO M.S. LA GACETA

Saberes ancestrales y la identidad cultural de los pueblos andinos, hace que prevalezca la venta del chaguarmishqui, una actividad que ha pasado de generación en generación, los mejores clientes son los adultos mayores.

El dulce de cabuya o chaguarmishqui es tradicional en zonas rurales de la Sierra. En Cotopaxi varias son las mujeres dedicadas a la venta de este producto.  Carmen Ronquillo, prepara esta bebida desde hace cerca de 20 años. El dulce que se produce en el penco maduro es de manera natural y viene todo un proceso para su extracción, en el caso de Carmen compra todos los días a sus vecinos. La cosecha que lo adquiere tres veces al día le raspa el jugo y pone a remojar en el mismo dulce para luego cocinarlo desde las 02:00 de la madrugada hasta las 06:00 que sale a la plaza.

En el campo hay muy pocas plantas en vista de que los terrenos son lotizados y poco a poco se va perdiendo, aduce la señora.  

Según los entendidos la mayor parte son monocárpicas, es decir que florecen una sola vez en su vida y después de la floración y la maduración de los frutos mueren.

El agave también es conocido con los nombres de pita, maguey, cabuya, mezcal y fique. Para Ronquillo rescatar la tradición ha sido muy esencial y aprendió este trabajo por suegra y continuó con el negocio tras de que ella falleciera.   

“Una vitamina natural” manifestó. Además, agregó que cura varias enfermedades (sirve para el dolor de huesos, pulmones resfriados) y es el sustento de su hogar.

Consideró que es un trabajo poco recompensado, puesto que solo los adultos mayores son los que lo consumen y saben de sus bondades mientras que la juventud no sabe de qué se trata y muy pocos lo toman.   

Recorre de casa en casa con sus baldes lecheros: el grande de 15 litros y el pequeño de 8 litros, en ocasiones está en Latacunga, Salcedo y Quito. Comúnmente a las 12:00 ya termina de vender. Sin embargo, comentó que uno de los inconvenientes es que siempre tiene percances con los Policías Municipales, “pediría a las autoridades que nos dejen trabajar porque lo hacemos dignamente y de esto sobrevivimos y damos la alimentación a nuestros hijos”, reveló.

El vaso lo expende a 0,50 ctvs. “Estos alimentos que nos venden está muy rico y son los que nos provee Dios”, comentó Nydia Abad Rodríguez, tras asegurar que es una fuente de ingreso económico. La señora de 76 años dijo ser de Loja, sitio donde no se consume este extracto.

Para la nutricionista del Distrito de Salud, Eulalia Maliza, el consumir este producto es de gran beneficio para el cuerpo por su gran aporte por los hidratos de carbono, esto de acuerdo a algunos estudios realizados por varias universidades del país entre ellas la Técnica de Cotopaxi.

Poseen sacarato, fluctuosa, vitaminas, fósforo, minerales como el magnesio, el calcio, entre otros, es idóneo para las personas diabéticas además ayuda a la proliferación de bacterias intestinales beneficiosas para el cuerpo.

De igual forma favorece para la artritis y es antiinflamatorio, “los antepasados lo conocían como la planta maravillosa porque beneficiaba a la salud”.  

Actualmente el dulce ha servido para generar una salsa a base de máchica, así lo indicó Miguel Albán, chef latacungueño.

Cuya finalidad es promover ciertos productos que en la actualidad se van perdiendo, en el proceso gastronómico trata de innovar sin perder la tradición y preparación dando un plus adicional. (I)