Es realmente preocupante la situación de Latacunga, una ciudad sitiada por violentos que impiden que se desarrolle cualquier actividad económica ante la impotencia de la ciudadanía que ha empezado a perder la paciencia y en algunos puntos específicos ha salido a dar la cara para defenderse.
No es posible que toda una ciudad se encuentre desabastecida de medicinas, gas, combustible y productos de primera necesidad, la escasez está comenzando a causar estragos, una situación intolerable considerando que todos somos ecuatorianos y tenemos derechos y entre ellos destaca el de libre ejercicio de las actividades productivas.
Cuál es el sentido de una protesta que castiga con cabestro a quien se atreva a abrir una tienda, vender algún producto de primera necesidad en la calle, que castigue a quien quiera trabajar con dignidad para subsistir.
¿Quién sustenta una paralización de esta magnitud? Las autoridades deberán investigar exhaustivamente estos hechos, pues los acontecimientos registrados en Puyo y otras provincias salen del marco de la protesta social y entran al campo de la criminalidad. (O)