La parroquia de Mulaló posee grandes atractivos turísticos, como el Cerro de Callo, La Piedra Chilintosa y Santa Bárbara en las faldas del majestuoso Cotopaxi, pero hoy nos enfocaremos en la historia de la Piedra Chilintosa. Para llegar a este atractivo, primero se debe dirigir a la parroquia de Mulaló y desde allí tomar el camino que se dirige a este poco conocido pero atractivo lugar. Toma alrededor de 5 minutos en auto y caminando un lapso de 15 minutos. La historia de este lugar es impresionante, pues en esta roca se encuentra pintada la imagen de la Madre Santísima de La Merced. Reposa en el barrio San Ramón y está cerca de las faldas del volcán Cotopaxi. Patricia Pila, moradora del sector, nos cuenta que la piedra salió volando por el cráter. Sostiene que la piedra bajó rodando. En esta zona existía una hacienda, la cual se destruyó a raíz de la erupción, entonces se dice que una vez que quedó tapada en esta hacienda, se comenzaron a escuchar diversos sonidos como llantos, susurros que provenían de la piedra y por esta razón la población decidió ponerle el nombre de Piedra Chilintosa, que quiere decir que hace ruido. Dolores Zapata, moradora del barrio San Ramón, cuenta un veja leyenda y es que, cuando haya una erupción del coloso, pasará por este lugar un hombre de cabello y barba blanca junto a un perro, el cual anunciará la catástrofe. Esta es una leyenda, la cual le contaban sus abuelos. Este atractivo lugar es visitado constantemente por turistas, pero más que nada por creyentes. Esta inmensa roca de decenas de toneladas, fue objeto de la atención de un pintor de la década de los años 30 quien plasmó en la mole la imagen de la Virgen de la Merced. La gente que acude a este sitio lo hace por la fe a esta advocación, pues sus visitantes nos cuentan que han recibido milagros por parte de esta imagen. Al ser la Chilintosa una piedra arrojada por la erupción, a sus alrededores se podrán encontrar otras de menor tamaño. El paisaje que se observa es inigualable, el sonido de los animales, el aire puro que se respira, el viento entre los árboles, lo hace un lugar relajante, además de ser un ícono de cultura y tradición cotopaxense. FOTO M.S. LA GACETA

La parroquia de Mulaló posee grandes atractivos turísticos, como el Cerro de Callo, La Piedra Chilintosa y Santa Bárbara en las faldas del majestuoso Cotopaxi, pero hoy nos enfocaremos en la historia de la Piedra Chilintosa.

Para llegar a este atractivo, primero se debe dirigir a la parroquia de Mulaló y desde allí tomar el camino que se dirige a este poco conocido pero atractivo lugar. Toma alrededor de 5 minutos en auto y caminando un lapso de 15 minutos.

La historia de este lugar es impresionante, pues en esta roca se encuentra pintada la imagen de la Madre Santísima de La Merced. Reposa en el barrio San Ramón y está cerca de las faldas del volcán Cotopaxi.

Patricia Pila, moradora del sector, nos cuenta que la piedra salió volando por el cráter. Sostiene que la piedra bajó rodando. En esta zona existía una hacienda, la cual se destruyó a raíz de la erupción, entonces se dice que una vez que quedó tapada en esta hacienda, se comenzaron a escuchar diversos sonidos como llantos, susurros que provenían de la piedra y por esta razón la población decidió ponerle el nombre de Piedra Chilintosa, que quiere decir que hace ruido.

Dolores Zapata, moradora del barrio San Ramón, cuenta un veja leyenda y es que, cuando haya una erupción del coloso, pasará por este lugar un hombre de cabello y barba blanca junto a un perro, el cual anunciará la catástrofe. Esta es una leyenda, la cual le contaban sus abuelos.

Este atractivo lugar es visitado constantemente por turistas, pero más que nada por creyentes. Esta inmensa roca de decenas de toneladas, fue objeto de la atención de un pintor de la década de los años 30 quien plasmó en la mole la imagen de la Virgen de la Merced. La gente que acude a este sitio lo hace por la fe a esta advocación, pues sus visitantes nos cuentan que han recibido milagros por parte de esta imagen.

Al ser la Chilintosa una piedra arrojada por la erupción, a sus alrededores se podrán encontrar otras de menor tamaño. El paisaje que se observa es inigualable, el sonido de los animales, el aire puro que se  respira, el viento entre los árboles, lo hace un lugar relajante,  además de ser un ícono de cultura y tradición cotopaxense. (F)

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