El Ministro de Industrias, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca, Julio José Prado, acaba de lanzar la estrategia de crecimiento para el sector productivo basada en los denominados “clusters” o cadenas de producción. La estrategia es una creativa forma de dinamizar no solo una industria en particular, sino a todos los actores encadenados a ella, reconociendo que de esa manera se potencia toda la cadena, generando empleo, inversión, mayor valor agregado, elevando la productividad y competitividad. La herramienta ha sido aplicada exitosamente en otros países, como Costa Rica, que en pocos años ha logrado elevar la contribución de varios clusters al crecimiento económico, reduciendo la dependencia de sectores tradicionales.
En el caso del Ecuador, es evidente la alta dependencia que tenemos del petróleo. Aunque tenemos nuevos productos que han destacado en el sector externo, aún no podemos liberarnos de esa dependencia. La estrategia de clusters bien puede fortalecer aquellos productos que demuestran potencial de crecimiento, en la medida que puedan mejorar su capacidad de competir, elevar el valor agregado, mejorar la productividad, asegurar la calidad y ser cada día más competitivos. Este primer paso, de identificar los clusters que pueden ser objeto de este plan de crecimiento, ha dado el MICEIP y baja la bandera decretando el inicio del plan. No serán los únicos, pero esperamos que sean exitosos y se abra el camino para nuevas propuestas.
Los actores convocados para estos encadenamientos, son las industrias involucradas, sus proveedores, los entes gubernamentales relacionados, la Academia, transportistas, consultores, asesores, laboratorios, auditores, y en general todos aquellos que de una u otra manera prestan servicios o proveen de bienes que se incorporan en los procesos productivos. Todos ellos tendrán la posibilidad de mejorar lo que aportan a la cadena, elevar el valor agregado y sumarse a los objetivos de toda la cadena.
Uno de los clusters escogidos es la industria láctea. Por tanto, Cotopaxi tendrá una participación destacada en su funcionamiento, considerando que produce alrededor del 10% de la producción nacional. Esta forma de participación público privada, no es una dependencia gubernamental. Debe ser llevada adelante primordialmente con la iniciativa de los actores privados, que conociendo sus potencialidades, limitaciones, obstáculos, necesidades, etc. pueden construir una hoja de ruta que explore las alternativas para caminar en busca de los objetivos propuestos con el aporte de todos sus participantes. La presencia de las industrias, que seguirán siendo competidores, fortalecerá la lucha por los problemas comunes. Esto se denomina “coompetencia” resaltando la colaboración, sin dejar de lado la competencia.
Esta nueva visión permitirá resolver los problemas que, individualmente, no se han logrado superar. En el caso de la cadena láctea, son evidentes las permanentes dificultades que aquejan a todos sus actores. Desde productores de leche micro, mediano y grandes, industriales, comercializadores hasta los consumidores. Los costos de producción elevados, en ausencia de políticas gubernamentales orientadas a precautelar la competitividad y productividad, perjudican a sus actores, impiden la incursión en mercados externos, permiten la competencia de productos importados clandestinamente, limitan la calidad de sus productos, en definitiva mantienen al sector más importante de la economía provincial en el estancamiento. Es de interés de todos que se resuelvan estos problemas, lo cual podría alcanzarse bajo esta nueva propuesta.
Los primeros clusters que se han conformado incluyen, además del sector lácteo, las industrias forestal, textil, café, cáñamo industrial, plástico, chocolate, bebidas alcohólicas, oleaginosas y aceites, creativas, atún, arroz, super foods, sectores tecnológico, logístico, salud, financiero, bananero, desarrollo inmobiliario y minería responsable. Algunos ya existen de hecho y bastará la predisposición de sus actores para sumar capacidades y compromisos, para ver resultados en el corto plazo.
¡TODO ÉXITO A LOS PIONEROS! (O)