El primer gol de la selección ecuatoriana en el campeonato mundial Qatar 2022, marcó el inicio del fin del año. La algarabía que alegra al mundo entero, nos mantendrá alejados momentáneamente de las preocupaciones mundanales, que son muchas. Ecuador está viviendo una etapa de violencia, nueva para este otrora país de paz Franciscana, que obedece a fuerzas ocultas vinculadas a la creciente actividad del narcotráfico, llegado a nuestro territorio desde inicios del siglo.

La ola de muertes violentas ha segado la vida  de cientos de jóvenes en el presente año, aparentemente involucrados en negocios, con claras intenciones de causar terror en los involucrados en disputas territoriales, así como en la población en general. Es de público conocimiento la existencia de varias bandas organizadas vinculadas con organizaciones regionales y extra regionales, detrás de lo cual existen grandes intereses económicos y estratégicos que imponen sus caprichos a las buenas o las malas.

Sin embargo, se evidencia una extraña “coincidencia” entre las disputas de estos grupos narco delictivos y la situación política que vivimos. El primer elemento es el paro de junio, convocado por un sector indígena, camioneta a la que se subieron todos aquellos que por cualquier motivo coincidían en el interés de “anarquizar” la vida Republicana, para pescar a río revuelto. So pretexto de ser atendidos en diez demandas coyunturales, eligieron el camino de la paralización, que fue subiendo de tono hasta salir de las manos y convertirse en una muy agresiva forma de reclamar atención, vulnerando el derecho de los demás ciudadanos. ¿Quién financió esta masiva movilización?

El segundo acto de esta asonada, tuvo lugar en la Asamblea Nacional, donde se tenía preparado el guion para pretender destituir al Presidente Constitucional, amparado en la supuesta “convulsión nacional” orquestada en el paro que causó ese supuesto estado, cuya responsabilidad pesa en las espaldas de quienes se dejaron manipular por fuerzas políticas de oposición, que vieron en esta una brillante oportunidad para entrar por la ventana a retomar control del añorado poder, que por una década les permitió despilfarrar los recursos del pueblo ecuatoriano.

A pesar del contubernio entre los anarquistas que defienden sus intereses, fracasó el plan Maquiavélico concebido en el exilio por antipatriotas y extranjeros que pretenden imponer sus siniestros planes regionales, que fueron rechazados en las últimas elecciones. Pocos días más tarde, ocurrió una nueva “coincidencia” cuando se protagonizó una escalada de violencia con ataques a puestos de control policial, miembros de dicha Institución, utilizando tacos de dinamita, coordinando ataques, sustrayendo armamento oficial, causando angustia generalizada en la población.

¿Acaso se busca alcanzar la anhelada convulsión social?  ¿A quién interesa lograr ese objetivo? Nicolás Maquiavelo, famoso político, escritor y filósofo del Renacimiento Italiano, decía “piensa mal y acertarás”. Parece oportuno hacer este ejercicio, para llegar al fondo de estas olas de violencia. En este teatro de títeres que es la política, debemos descubrir a los titiriteros, para entender las verdaderas razones y objetivos de los grupos de poder.

Mientras la mayoría de ecuatorianos luchamos con optimismo para salir adelante con esfuerzo propio, la clase política se desvive buscando el lado obscuro de la vida, atacando, con intenciones de destruir, la institucionalidad de nuestra endeble democracia. Cierran el camino a soluciones en el legislativo, conspiran contra nuestro derecho a superar la adversidad económica que arrastramos por causas exógenas y endógenas, cuyos autores deberían responder por sus deliberadas acciones que perjudican a los más pobres que siguen esperando atención en salud, educación y seguridad. Esta clase política decadente, nos ofrecerá el oro y el moro para alcanzar el favor popular en las próximas elecciones. Usemos nuestro voto.

¡PONGAMOS ALTO AL ANARQUISMO! (O)