Se tiene previsto que el comercio informal aumente cuando termine el estado de excepción.

Actualmente existen más de 500 comerciantes informales de Latacunga, los fines de semana suman más de 1200 con personas de otras ciudades. Cuando termine el estado de excepción, es posible que la cifra se duplique.

La economía golpeó a todos los sectores, entre ellos el comercial, en Latacunga el sector informal se mantiene alto y tienen nuevos integrantes; los formales que se cansaron de no vender durante todo el día y ahora buscan espacios en las calles.

Así lo confirmó Víctor Salinas, flamante comisario municipal, quien evidencio esta realidad, comerciantes del Mercado Cerrado, del Centro Comercial Popular El Salto y del Mercado Mayorista de Latacunga, abandonaron sus espacios para buscar promocionar sus productos en la informalidad.

De acuerdo a Salinas, se notificó a cuatro comerciantes informales, que acudieron a la formalidad, pero son más y esperan que en los operativos de los próximos días localizarlos para evitar que esta realidad continúe expandiéndose.

Sin embargo, el Comisario Municipal, está consciente que no será sencillo ejercer un control total sobre la cantidad de personas que van acogiéndose a este tipo de trabajo, e incluso adelantó que cuando termine el estado de excepción el próximo 12 de septiembre, es probable que la cantidad de informales, simplemente se eleve.

Así lo confirmó David Tamayo, director de servicios públicos del GAD Municipal, quien dio a conocer que en el catastro que levantaron hasta diciembre del 2019 se conoció que en Latacunga existen de 500 a 600 comerciantes informales, y que los fines de semana llegaban otros 1000 de provincias vecinas como Tungurahua y Pichincha.  “Algunos sábados legaban a ser como 4000 informales en la ciudad”, dijo Tamayo, quien añadió que en los próximos días la cifra se elevará.

Para enfrentar la situación buscarán carnetizar a los comerciantes informales de Latacunga para darles un trato preferencial, ofrecerles espacios en las plazas y mercados o ubicarlos en sitios específicos para que no deambulen por las calles.

Cuando empezó la emergencia sanitaria, Tamayo aseguró que llegaron a los comerciantes informales con charlas y capacitaciones para lograr que cumplan con las medidas de bioseguridad, por la seguridad de sus clientes, y la suya. 

Para controlar la situación se hará uso de las ordenanzas que existen para ejecutar llamados de atención y sanciones que van desde el 10% del salario mínimo, para procurar controlar la situación y que no se desborde cuando establezca una normalidad.  (I)