El tema de la apertura de las calles ha causado un completo caos en toda la ciudad, nadie está en contra de que se realicen obras en la urbe, pero no de una manera tan desesperada y a última hora, de una manera claramente direccionada a una campaña política, que no se sabe si con el malestar que se está ocasionando, más bien sea contraproducente para los interesados.

En fin, a pesar de todos los dolores de cabeza, por lo menos se está haciendo algo por la ciudad, obviamente que, para realizar semejante alboroto, es evidente que se debe invertir en información y señalética, dos aspectos que se han pasado por alto y que están produciendo la batahola por esta absoluta falta de planificación.

Es increíble que estén cerradas las calles de San Felipe, luego la General Proaño, La Atahualpa y ahora la Quijano y Ordóñez y posteriormente la Amazonas. La pregunta que le hace la ciudadanía al señor Alcalde es: por dónde se podrá circular? Se tuvo cuatro largos años para realizar progresivamente estas obras; pero no, se las han comenzado a realizar todas de un solo plumazo, poniendo a la ciudad de cabeza.

Los magníficos administradores de esta urbe, deberían sacar la calculadora, para que hagan números de cuánto le cuesta a la economía de Latacunga este alboroto sin planificación, el chistecito seguramente está saliendo más caro de lo que imaginamos, y lo peor de todo es que es en medio de la peor crisis económica que ha tenido que soportar este país en los últimos tiempos. (O)

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