Ahora que estamos en época de difuntos y vamos a limpiar las tumbas de nuestros seres queridos, vemos el triste deterioro del Cementerio General, un lugar que algún día fue muy pintoresco, lleno de jardines y plantas hermosas bien cuidadas.
Recuerdo cuando era niño y mi padre me llevaba a poner flores a nuestros parientes y amigos, para mí era un verdadero paseo, pues ese cementerio era un lugar muy especial, lleno de rincones muy bien concebidos, mientras mi padre ponía las flores yo jugaba en los laberintos de plantas que hacía con mucho gusto el jardinero.
Hoy en día nos hemos topado con grandes edificaciones que para nada van acorde a lo que es este cementerio, bloques muy altos de tumbas, que no tienen para nada relación con este camposanto, es decir tumbas hechas de manera amontonada, únicamente para albergar cuerpos, sin ningún tipo de armonía ni relación con lo que algún día fue este camposanto.
Cuando vemos este amontonamiento que está cambiando por completo el señorío que tenía este lugar, es como ver la pobre gestión de la administración municipal actual, la que hasta la fecha no es capaz de hacer que despegue el nuevo cementerio, si a este gran espacio lo embellecen como debería ser, sería otro cantar, algo muy diferente a lo que ocurre en la actualidad, en donde el desorden, la falta de planeación y buen gusto están dañando por completo, uno de los lugares emblemáticos y patrimoniales de Latacunga.(O)

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