Rara vez se da el caso de que el cambio climático sea el único desencadenante de la creación de conflictos. Los últimos estudios han arrojado diversas opiniones sobre exactamente cómo los enfrentamientos por los Recursos Naturales contribuyen a los brotes violentos o dan forma a las tensiones dentro de las comunidades.

Los científicos generalmente están de acuerdo en que el cambio climático no causa directamente un conflicto armado, pero que indirectamente puede aumentar el riesgo de conflicto al exacerbar los factores sociales, económicos y ambientales existentes, dice el Comité Internacional de la Cruz Roja.  

Muchos organismos nacionales e internacionales están empeñados en aplicar estrategias de pacificación de los conflictos globales durante más de 50 años, pero con el tiempo la atención se ha centrado cada vez más en cuestiones relacionadas con lo ambiental, por tales motivos están preocupados por insistir en la construcción de la paz ambiental, destinada a reducir las tensiones sobre los derechos del agua, el uso de la tierra o la extracción de minerales y puede ayudar a prevenir conflictos en un mundo con recursos limitados. Por ejemplo, cuando las comunidades campesinas, los asentamientos humanos y los agricultores se ven obligados a compartir recursos en deterioro, debido a un clima cambiante, este hecho puede generar tensiones en lugares que carecen de una gobernanza sólida e instituciones inclusivas.

Los datos no establecen un vínculo directo entre el cambio climático y los conflictos, pero sí sugieren a los países que son menos capaces de adaptarse y hacer frente a los crecientes desafíos del clima.

En algunas regiones ya experimentan sequías que se alternan con inundaciones, junto con temperaturas más altas que además estos cambios agregan otra capa de complejidad en una región plagada de violencia y extremismo.

La dependencia de la ganadería y la agricultura hace que millones de personas sean altamente vulnerables a los impactos del cambio climático; hay pruebas de que el desarrollo económico y las condiciones ambientales degradadas han aumentado la migración de las zonas rurales a las ciudades.

Sin embargo, algunos esfuerzos por consolidar la paz ambiental han tenido éxito cuando incluyen a todas las partes interesadas en la misión de proteger los recursos y construir un futuro sostenible. 

La ansiada paz ambiental se puede alcanzar: primero, promoviendo el contacto que básicamente permite que grupos diferentes e incluso históricamente hostiles puedan trabajar juntos para resolver problemas climáticos mientras aprenden a entenderse al mismo tiempo. Luego está la difusión de normas transnacionales, que facilita el desarrollo centrado en los recursos a través de una buena Administración Gubernamental y actores fuertes de la sociedad civil. Y tercero es la provisión de servicios estatales, que generen confianza en el gobierno cuando protege los recursos y brinda servicios, con una mano equilibrada y competente que promueva la cooperación. (O)