La noticia no dejan de sorprender, el fatal desenlace de una retención en una comunidad de Pujilí, ha prendido las alarmas. Cuál debe ser límite para quienes ejecutan la justicia por mano propia.
Lo cierto es que una mujer que se encontraba con ocho meses de embarazo fue retenida por una presunta estafa de al rededor  de 20 mil dólares. Es evidente que nadie puede estar de acuerdo con esta situación; pero el hecho desencadena una tragedia, pues la mujer embarazada en cautiverio empieza a dar signo evidentes de malestar por su estado. 
Lo más triste es que los comuneros a pesar de los signos evidentes de que podía darse un desenlace fatal no permitieron que la mujer sea trasladada a tiempo a una casa de salud. La consecuencia trágica fue la muerte del infante.
La mujer habría cometido una estafa, la comunidad comete un delito al impedir la oportuna atención médica de la madre. Un círculo de violencia que debe ser sancionado. Hechos violentos que demuestran que la justicia por mano propia no es el camino para una convivencia democrática y civilizada.