El señor Presidente Constitucional de la República, don Guillermo Lasso Mendoza en el transcurso de la semana que termina, ha anunciado la convocatoria a una Consulta Popular, para cuyo efecto, ha señalado hasta el momento ocho preguntas, que podrían aumentar en los próximos días, según voceros oficiales del régimen.

En uso de sus atribuciones constitucionales establecidas en el Art. 104, inciso segundo, que dice: “La Presidenta o Presidente de la República dispondrá al Consejo Nacional Electoral que convoque a consulta popular sobre los asuntos que estime convenientes.” En todos los casos señalados en el artículo citado, se requerirá dictamen previo  de la Corte Constitucional, sobre la constitucionalidad de las preguntas formuladas por el señor Presidente. El primer mandatario expuso públicamente el contenido de las preguntas que  formulara e inmediatamente se abrió el debate nacional, no necesariamente sobre el contenido de dichas preguntas, sino más bien, sobre la conveniencia y oportunidad del evento democrático.

Se habla de que estamos frente a un gobierno de inicio debilitado por la conformación de las fuerzas políticas representadas en el Parlamento Nacional. Que es un gobierno que está disminuido en su imagen y credibilidad. Hechos puntuales como abrir el dialogo con un solo grupo –por mas respetable que sea- luego de una paralización absurda de todo el país, o permitir que se sumen a estos “diálogos” instituciones gremiales y/o políticas, dejando de lado a la representación civil, obviamente que hacen pensar que no es oportuna esta convocatoria.

Muchos señalamos que  es una arma de dos filos, a mi criterio no estarían a favor del régimen  las condiciones políticas, ni sociales,  para aspirar un resultado positivo o tratar de que esta consulta le sirva al mandatario, como una herramienta de recuperación de un capital político que le permita desarrollar su plan de gobierno en lo que resta de su gestión. Hay analistas que estiman que este evento puede constituirse en una encuesta que señale si están a favor o en contra del gobierno en su año y meses de ejercicio de su periodo presidencial. El ejecutivo se ha aislado –a tiempo- de sus iniciales aliados y estos a su vez, no piensan en los cambios que requiere con urgencia el país, sino simplemente en buscar réditos políticos-partidistas o de grupo, aun cuando sea poniendo en total riesgo la institucionalidad de la patria. Eso ayuda al convocante y es un capital positivo a su favor, más vale solo que mal acompañado.

Pienso que es bueno consultarle al pueblo, es indudablemente la mejor forma de democracia directa, en países medianamente cultos en los cuales la oposición funciona con racionalidad, la consulta es una figura emblemática de solución de controversias, mas no, como se desarrolla en el Ecuador donde se busca bloquear cualquier iniciativa del ejecutivo y peor aún si se trata de temas ofrecidos en campaña electoral, en el País de Manuelito, descrito por Alfonso Barrera, no se permite gobernar, no se deja administrar el país, no se agota el dialogo y hasta la negociación en el sentido positivo –válida-, mas  no en la negociación corrupta que corroe los cimientos mismos de la institucionalidad democrática.

En materia de seguridad  existen hasta el momento tres preguntas, entre ellas una que señala la posibilidad de que se le atribuya a la fuerzas armadas la obligación de actuar como fuerza complementaria en las actividades de seguridad y control interno que tiene por mandato constitucional la Policía Nacional. En este caso se debe estudiar, analizar y concluir cuan beneficioso ha sido esta decisión aplicada en otros países donde se ha utilizado a las Fuerzas Armadas en actividades diferentes a las de su preparación profesional. La Policía se prepara en seguridad ciudadana interna, mientras que las fuerzas armadas lo hacen en la defensa territorial y de la soberanía del Estado frente a  las amenazas externas.

En México no se ha logrado consolidar la presencia de las fuerzas armadas en la lucha contra la inseguridad y el narcotráfico. En el Salvador -aparentemente-, se están viendo resultados positivos, aun cuando los defensores de los derechos humanos  e inclusive países –como EE.UU- han manifestado su desaprobación con la metodología del joven mandatario.

La amplitud de los temas planteados por el señor Presidente nos obliga a todos los ecuatorianos a estar atentos al informe previo que debe presentar la Corte Constitucional y a sus recomendaciones. Debemos estar atentos al enfoque de esta consulta popular para que su ejecución se justifique, quiero finalmente citar al jurisconsulto y  sociólogo  Ramiro Rivera Molina que al respecto dice: “El sentido de oportunidad cuenta en política. No es buen momento para la consulta, ni todas las preguntas son útiles, ni la inercia  del gobierno ayuda. Pero verlos juntos a Iza, Arauz y Correa auspiciando el no, es un invaluable aporte para el sí. Si la coyuntura dibuja una polarización entre democracia Vs. Correismo, la consulta tiene futuro”. (Lo resaltado en negritas es mío). Me sumo desde ya a esta cruzada democrática por el futuro del Ecuador, todos a votar sí.    (O)