Finalmente, el Presidente Lasso ha hecho público el borrador de preguntas que pretende poner a consideración de los ecuatorianos en consulta popular. Gran expectativa ha causado el contenido de las primeras preguntas, que tienen más de 400 páginas de anexos. Nos sumamos al análisis de su contenido y su significado desde la sociedad civil, que tiene mucho interés en que se resuelven los acuciantes problemas.

Esta consulta enfrenta el serio problema, casi imposible de evitar, de que la oposición, que son todos los demás partidos en tiempo de elecciones, hagan un solo frente para convertir a este ejercicio de participación ciudadana en un plebiscito de aprobación o rechazo al Gobierno de turno, como ha ocurrido en varios intentos de consulta popular en el pasado. Todos los opositores tendrán vivo interés en motivar al electorado que exprese su descontento por las múltiples necesidades insatisfechas que vivimos, originadas en cuatro décadas de navegar a la deriva, bajo el timón de una clase política que se ha corrompido y no es capaz de dirigir la nave del Estado hacia puerto seguro.

Por otro lado, la consulta a la ciudadanía es una herramienta muy potente, de última instancia, que podría poner fin a dilemas de fondo que no se resuelven en la arena política. Vistas así las cosas, tenemos algunos temas estructurales que están bloqueados por la incapacidad de legislar en beneficio de un desarrollo sustentable y sostenible, al que tenemos derecho como cualquier país que ha logrado superarse con su propio esfuerzo. Debemos entonces poner atención a la raíz de los problemas que nos aquejan.

Podríamos iniciar tomando acción en la Seguridad Social, que involucra al IESS pero debe ir mucho más lejos. El clientelismo y la demagogia han destruido los cimientos de la institución financiera más importante del país, de la que depende el cuidado de la salud y la sobrevivencia después del retiro, de la clase trabajadora formal. Esta situación se agrava con el pasar del tiempo, por la complicidad de autoridades que de manera irresponsable trasladan ilimitadamente al IESS, obligaciones onerosas sin el financiamiento adecuado. El costo de las atenciones que debe brindar, sube inexorablemente, mientras los ingresos merman por falta de aportantes, incremento de beneficios, elevación del costo de la prestación de servicios, carga burocrática, etc. Esta es una bola de nieve que solamente una decisión popular puede detener.

La falta de empleo es una generalizada angustia del ecuatoriano. Una de las trabas para fomentar el empleo formal radica en el obsoleto Código del Trabajo, cuya modernización está secuestrada por la anquilosada dirigencia sindical que se estancó en los discursos de barricada del siglo pasado, orientados a lograr beneficios en su favor, impidiendo que la clase obrera crezca. Una pregunta puntual debería ser sobre el trabajo por horas y la simplificación de la contratación y desvinculación, como existe en países desarrollados, a donde emigran nuestros compatriotas para hacer el mejor uso de esa libertad de trabajar para construir un futuro digno. Esas mismas condiciones deben existir en su propia Tierra.

La atención de salud es otro gran problema que preocupa a los compatriotas. La consulta debería orientarse a poner las condiciones para dar solución de largo plazo a la prestación de salud preventiva y correctiva, para lo cual es necesario reordenar las finanzas públicas, priorizando lo importante. La decisión debería consultarse para destinar prioritariamente los nuevos recursos que generen los sectores de hidrocarburos y minería a financiar este sector.  Se debe contar con respaldo popular para explotar racionalmente estos recursos con este fin. Apenas hemos explotado 14% de las reservas probadas de petróleo.

¡SEAMOS CONCRETOS! (O)