Congestión vehicular donde hacen uso exagerado de las bocinas. FOTO N.CH. LA GACETA

De acuerdo a la responsable de la Dirección de Ambiente, este tipo de contaminación se da por falta de cultura de los ciudadanos.

Uno de los problemas que a diario la ciudadanía tiene que sortear es el ruido que generan los vehículos, o alto parlantes que circulan por el centro de Latacunga, éste es un tipo de contaminación ambiental denominada como acústica que causa grandes daños en la calidad de vida del ser humano.

La contaminación acústica no es más que el ruido que es generado por actividades del ser humano como es el caso de la bocina de los vehículos principalmente en los semáforos, el ruido que generan las maquinarias en las construcciones, el fuerte volumen en bares, karaokes o discotecas, acciones que alteran la tranquilidad de los habitantes, además producen efectos negativos sobre la salud auditiva, física y mental de los habitantes.

Mayra Granja, es una mujer de 60 años, que por sus condiciones de salud no sale de su casa, al escuchar el fuerte pito de un bus, en voz fuerte le dice “cállate apurado” lo que llama la atención de los transeúntes pues en las horas de mayor circulación es muy común escuchar los pitos e incluso los gritos de conductores que quieren salir del tráfico vehicular.

Al ser consultada por la razón de su enojo, la adulta mayor responde que la gente es exagerada y que viven muy apresurados, “nosotros no tenemos la culpa que estén apurados y si están atrasados pues madruguen y no estén pitando como locos”, cuestiona doña Mayra.

Al respecto, Natalia Ayala, responsable de la Jefatura de Ambiente del GAD Municipal, explicó que en la actualidad la contaminación acústica ha tenido mayor afecto en la ciudadanía por el crecimiento del casco urbano, producto de fuentes móviles uno de ellos son los vehículos que con sus pitos alteran la tranquilidad de la ciudadanía.

La funcionaria reconoció que el municipio no cuenta con una regularización para este tipo de contaminación; sin embargo, sostuvo que es falta de cultura ciudadana lo que provoca los fuertes ruidos sin tomar en cuenta que esas acciones generan reacción en el resto de personas “principalmente debe haber una cultura ciudadana sobre el buen uso de las bocinas”, sostuvo.

En lo que respeta a las fuentes estáticas como son negocios con altoparlantes mencionó que son controlados a través de la Comisaría Municipal, recordando no deben exceder el volumen, mientras que los bares, karaokes y discotecas son controlados por esa dependencia en lo que concierne a la ubicación de los equipos de sonidos para evitar la salida del ruido a la parte externa.

De ahí que es responsabilidad de cada individuo mostrar su educación, cultura y respeto hacia los demás. (I)

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