Uno de los organismos internacionales especializados de Naciones Unidas Unicef, inició una campaña contra el abuso sexual a niños, llegando a la conclusión de que dentro de este espacio los ciudadanos han perdido el miedo a denunciar.
En el ámbito del territorio ecuatoriano se ha dado muestras de la pérdida de miedo para denunciar este tipo de agresiones, siendo uno de los casos sonados el sucedido con los alumnos de un prestigioso colegio de la ciudad de Guayaquil “Aguirre Abad” en este caso ya –por lo menos- tenemos sentencias que van entre los 17 y 29 años de prisión contra los violadores.
La UNICEF, estableció un cronograma de trabajo para esta campaña dividido en tres etapas. En la primera se enfocó directamente en los niños, como sujetos de violación, fue denominada “Súper Héroes”. La segunda etapa la dedicó a los padres como responsables directos de los menores, fue denominada “Súper Padres”. La tercera etapa está dirigida a los profesores con quienes pasan los niños gran parte del día. En las tres etapas es importante identificar los casos, su sintomatología y finalmente proceder a denunciar este tipo de crimen, sin importar para el efecto el “prestigio” del centro educativo, ni el “espíritu de cuerpo” de los docentes, al que se recurre para protegerse gremialmente. Los maestros que han cometido este tipo de abuso son pocos en el Ecuador. Se señala que laboran en el magisterio público y en el sector privado más o menos 150.000, siendo escasísimos los que han cometido estos ilegalidades. La Unicef pretende conjuntamente con el gobierno nacional otorgar herramientas para luchar contra este problema social.
De otra parte es importante indicar que se ha establecido que este tipo de abuso contra los niños, no solamente se han producido en los centros educativos públicos y privados, laicos, católicos o de cualquier otra religión o secta, sino también en las casas, en las iglesias, cuarteles, clubes, instituciones deportivas, sociales, culturales, academias de distinta índole, es decir en donde puedan estar niños y adultos.
En el caso ecuatoriano también podemos señalar que se va perdiendo el recelo a denunciar, sin embargo sigue latente la desconfianza a hacerlo, mucho más en los más de 10 años de un gobierno que implantó el miedo como sistema de gobierno. Hoy la sociedad lucha contra la suspicacia, el error y la desconfianza en la justicia a la que se le metió la mano.
Los menores requieren una justicia ágil, pronta y oportuna que permita sancionar a los malhechores en el menor tiempo posible –que no pasen meses y hasta años- para sancionar a los culpables y luego la ayuda y tratamiento a las víctimas. De igual forma debe establecerse la imprescriptibilidad de los delitos de esta tipicidad, conforme se pronunció el pueblo ecuatoriano en la consulta popular última.
Se discute en la actualidad si se debería o no mantener el celibato para los sacerdotes de la Iglesia católica -trasladando el tema de fe a un problema de orden social-, en razón de que los actos de pederastia que por centenares han sido conocidos -han hecho que dentro del análisis- se relacione a la abstinencia que deben guardar los religiosos católicos con los abusos a los niños. Basta recordar el caso del sacerdote Cordero en Cuenca-Ecuador o del Arzobispo de Washington-EE-UU, Mc.Carrick, la cantidad de sacerdotes chilenos acusados de abusos sexuales.
Sin embargo, el Papa Francisco ha señalado que eliminar el celibato no es la solución del problema, de otra parte voces de la misma iglesia católica han indicado que podría darse que el celibato sea opcional. En todo caso,-el celibato- no es un dogma de fe, sino una regla de vida, anota el Papa Francisco. Los sacerdotes hacen votos y renuncias luego de concluida su preparación, uno de ellos es el celibato.
Lo importante es que el tema del abuso sexual a los niños, tenga seguimiento nacional e internacional, que hagamos conciencia de que es responsabilidad de todos luchar contra este riesgo social, que no se lo calle – que no se lo silencie-, que todas las instancias del poder público y privado se unan en este cometido. Este será el mejor homenaje a los niños.(O)

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