– A los miembros de la Comisión Nacional Anticorrupción (grupo de politiqueros contrarios al Gobierno, según el Rajuel Vicente), el pueblo de Quito en nombre del país les rindió homenaje por su lucha incansable contra la apropiación de dinero público, pues esta organización de la sociedad civil es la que da guerra a los inmorales que se llevan la plata en aviones y barcos, o vía transacciones bancarias internacionales, y contra los impúdicos funcionarios que se prestan para darle gusto al Jefe, acomodando en aparejos los veredictos. Merecidamente los comisionados han sido agradecidos por ese ‘camello’ sin remuneración y por puro patriotismo. Sus ilustres integrantes son el ejemplo vivo a imitar.
– ¡Auxilio, auxilio, se hunde el Titanic del siglo XXI! ¡Qué Titanic ni ocho cuartos!, es el hipopótamo de la Plataforma Gubernamental Financiera, donde trabajarán 4652 funcionarios, que se inundó por el aguacero del lunes 15 de mayo. Cuentan y se vio cómo por las puertas, por las ventanas, por las lámparas, por los focos, por las tuberías, por arriba, por abajo salía el agua a borbotones. El Mashi no se ahueva carajo, y necio como él solo, cabreado por la general tomadura del pelo por el naufragio de su Titanic, está presto a inaugurar su Plataforma, aunque sea con equipo de buceo, -los invitados deben asistir con traje de hombre rana y el cura no tiene que llevar agua para le bendición, hay demasiada-. Para el Presi saliente, la cosa es no quedarse clavado con el gasto de la ‘bicoca’ de 251,6 millones de dolarines, en una construcción símbolo de su Gobierno: innecesaria, desmesurada y con la calidad ‘made in China’ (pura falla).
– Y el Hospital de Latacunga -que al apuro están también terminando para que sea inaugurado-, ¿será anti-aguas o le pondrán paraguas para que no se noten los agujeros?, y hasta dicen que es anti-lahares. A este paso, a las construcciones estatales hay que hacerles la prueba del llantero: ¡meterles agua para ver los huecos! (Elé, ya me salió oficio para el Rajuel Vicente cuando este miércoles 24 quede desocupado: vulcanizador de obras públicas).
– ‘Duro de matar’ fue el señor Fernando Suárez; mientras ejercía las funciones de Gobernador de Cotopaxi, le querían desnucar  los propios verde flex y los extraños, hasta que solito cometió ‘suicidio asistido’ para no dar molestias a ‘nadies’ (renunció a las funciones de Gobernador); ya era tiempo, pues desde hace rato le estaban viendo mal.
– La última actividad del señor Suarez es la de contratarle al Diablo, -no al Satanás de aquí, está dedicado a hacerle la vida a cuadritos con ‘sustento’ al lento Pato-, para que le contrate al Cantuña y dé poniendo la última piedra, aunque diciendo la verdad, sería la última jardinera, y deje a medio terminar los cuarticos porque ya le coge el día al Diablo para irse (no me entenderán mal con eso de la ida del Rajuel Vicente).
– Las palabras del señor Héctor González, director de la última campaña política de Lenin -el Presidente designado-, han causado susto interno y externo. Desde mi óptica de ciego con trayectoria oblicua, digo, tiene razón y sustento el demandar que la provincia de Cotopaxi debe estar administrada por los hijos de esta tierrita, pues los afuereño llegan tarde y al apuro a sus trabajos y se alzan tempranito (fieles al mandamiento del burócrata: se puede atrasar a la entrada pero jamás a la salida) y se van sin ni siquiera hacerse un chapito ni merendar hallullas. Yo agito un poco más la candela: ‘estaráse’ ojo seco con los paracaidistas señor Director, porque hay hermanos, familiares y cofrades que están ‘chapando’ tras de un chilco para ver dónde se colocan. Son vivísimos, hasta la comida del cuchi se comen, no se diga, si están acostumbrados a vivir del dinero del erario nacional. Buena Director, ¡hasta aquí!
– ¡Elé, ya me jodí!, por el WhatsApp sale: tome infusión de perejil lo más que pueda, es para su salud.  ¡Y me tomé perejil! y ustedes ya se suponen el efecto que me hizo, -no contarán nomás-. Yo le culpo al próximo ausente -que el 24 se va a disfrutar con la belga-, por recomendar en las redes que tomen esa pócima tranquilizante, y por eso esta Patria está llena de ‘lentejos’ que no reclaman nada de nada; si hasta nos han metido por ‘perejiles’ leyes de última hora a diestra y siniestra, y lo peor es que parece que no hay cura para este mal, pues dicen que el ‘caldo de avispa’ ya se trastornó la aguerrida barra de los ‘cuerreistas’, y ahora ya no sobra nada, ni el ‘cushqui’, pues todito se han acabado.

Hasta la próxima parada, donde me deje el Tren Bala (O)

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